
En los últimos años hemos experimentado el crecimiento acelerado de los datos de la Era Digital los cuales están afectando profundamente el entorno físico y cuya proliferación descontrolada continuará reconfigurando y alterando el paisaje. Sin embargo, estas afectaciones pueden no ser inmediatamente aparentes. A medida que la dependencia de las tecnologías digitales aumenta, se vuelve importante considerar las consecuencias asociadas con la generación de datos.
Es por eso que surge la necesidad de indagar en el estado actual de la producción de datos para comprender sus implicaciones ambientales, tales como los desechos electrónicos, el uso de la tierra y el mar para la construcción de centros de datos y el consumo de energía que estos demandan.








