
En muchas culturas, el fuego es un elemento sagrado utilizado en rituales de renacimiento y renovación. Lleva un doble simbolismo: es a la vez creador y destructor, capaz de iluminar caminos o consumir todo a su paso. En la mitología griega, por ejemplo, Prometeo robó el fuego a los dioses y se lo dio a la humanidad, marcándolo como símbolo de progreso, conocimiento y poder creativo. Sin embargo, el fuego también evoca destrucción, como se ve en relatos bíblicos como el de Sodoma y Gomorra, donde se utilizaba como castigo divino. Esta dualidad también fue evidente en el incendio de 2019 en la catedral de Notre-Dame, que devastó su estructura histórica. El desastre desató una ola de solidaridad y condujo a avances tecnológicos sin precedentes, con esfuerzos de restauración que utilizaron herramientas digitales como el escaneo láser y el modelado de información de construcción (BIM) para recrear detalles intrincados y preservar el patrimonio arquitectónico.
Incluso antes de que los bomberos apagaran por completo las llamas, llegó una oleada de donaciones para este símbolo de la civilización occidental construido en el siglo XII. Entre los esfuerzos de restauración, Autodesk jugó un papel fundamental al aportar tecnología y experiencia, proporcionar su software y crear modelos BIM detallados de la catedral para la reconstrucción. Estas herramientas digitales permitieron una planificación y colaboración precisas, garantizando que se preservaran los intrincados detalles estructurales y la autenticidad histórica, al mismo tiempo que demostraron cómo la tecnología puede ser un poderoso aliado en los esfuerzos por conservar el patrimonio construido. Hablamos con Nicolas Mangon, vicepresidente de estrategia industrial AEC en Autodesk, sobre este proceso y cómo el uso de BIM benefició la reapertura de la catedral.






























