Renzo Piano explica cómo diseñar el museo perfecto

En el siguiente artículo, publicado originalmente en la revista Metropolis como "Q & A: Renzo Piano", Paul Clemence habla con el maestro italiano del diseño de museos sobre el proceso de diseño y filosofías que le han traído tremendo éxito en el campo - desde el boceto, hasta comportarse con cortesía, hasta edificios que 'vuelan', Piano explica lo que hace el museo perfecto.

Hay una razón por la que Renzo Piano es conocido como el maestro del diseño de museos. El arquitecto ha diseñado 25 museos, 14 en los EE.UU. Pocos arquitectos entienden tan bien como Piano -junto con su oficina, el Renzo Piano Building Workshop (RPBW)- lo que los directores de consejos, comisarios, e incluso el público, necesita y desea en una institución cultural como un museo. Cuando hablé con Donna de Salvo, curadora principal del Museo Whitney de Arte Americano, cuya nueva sede en el centro de la ciudad fue diseñada por RPBW, ella comentó sobre cómo los comentarios de los comisarios se incorporaron a menudo en el diseño final del edificio. "Nuestros comisarios y los arquitectos tuvieron un diálogo permanente a lo largo del diseño de este edificio", dice de Salvo. "Las necesidades físicas del arte eran una prioridad para Renzo y su equipo, hasta en los detalles aparentemente más pequeños. Nuestra voz curatorial fue central en la discusión y nos ha dado un edificio tremendamente dinámico, un conjunto singularmente sensible de espacios para el arte ".

Pero lo que a menudo no se menciona es cómo los edificios de Piano, en particular sus museos, se conectan con su entorno. Los edificios no sólo tienen un buen desempeño, sino que se integran en la vida de la ciudad, como si siempre hubieran estado allí. De Beaubourg al edificio del New York Times, asumen plenamente el espacio y la energía de sus contextos urbanos. Ahora que dos de sus proyectos para museos más recientes y de alto perfil están por terminarse-la renovación y ampliación del Harvard Art Museums (que abrirá sus puertas este otoño) y el Museo Whitney de Arte (se espera que esté en uso en la primavera de 2015) - tuve la oportunidad de reunirme con Piano en su oficina del Meatpacking District para hablar sobre el proceso creativo, las críticas, la arquitectura contemporánea, y edificios "voladores".

© Paul Clemence

Paul Clemence: Miro alrededor de tu oficina y hay maquetas por todas partes! Desde miniaturas de edificios enteros a detalles estructurales a escala. Teniendo en cuenta la integración del software de modelado 3D en la práctica arquitectónica en la última década, ¿las maquetas siguen siendo esenciales para el proceso de diseño preliminar?

Renzo Piano: Hacer una de estas maquetas de estudio es lo mismo que dibujar. La maqueta es la versión tridimensional de un boceto. Con la computadora necesitas decirle exactamente lo que debe hacer; por dónde empezar, dónde terminar. Cuando estoy haciendo el boceto, no tengo que decirle dónde empezar, dónde terminar. Es instintivo. Dibujar, como la maqueta, tiene la calidad de la imperfección. Tampoco tiene que ser preciso. Te da libertad. Te da la posibilidad de cambiar. La computadora es perfecta en el momento en que no se puede ser perfecto. Hacer modelos y bocetos es muy importante en esta primera parte del proceso, porque en el principio nunca se es preciso-si se tiene que ser preciso uno puede quedar atrapado en la forma. Y hay que recordar que el modelo es sólo un fragmento-el único lugar donde todo se junta es en la mente, incluso con cosas como la proporción y escala. Uno de los mayores errores que un arquitecto puede hacer es equivocarse con la escala.

PC: Entonces hay un camino muy largo, de muchos años, desde imaginar un diseño en tu cabeza hasta que se convierte en realidad construida. ¿Cuáles son tus pensamientos sobre ese proceso, de que la idea sólo se materializa en el mundo real después de tantos años?

RP: ¡Es una lucha! La arquitectura se basa en mucho tiempo, siempre, tanto en la construcción y en el reconocimiento. La arquitectura no es algo que normalmente se reconoce ni entiende el primer día. La arquitectura no es moda. No tengo nada en contra de la moda, pero quiero decir que la moda sucede más pronto, más rápido. La arquitectura tarda más en ser entendida, como las ciudades, como los ríos, como los bosques-¡toman tiempo! Un edificio puede tomar un largo tiempo para ser comprendido y amado. Con Beaubourg [el nombre coloquial para el Centro Pompidou de París] fue así-hubo mucha reacción negativa cuando se abrió por primera vez. Le tomó al Centro Pompidou 10-15 años en ser aceptado por la ciudad. A veces se tarda menos. La desventaja de un nuevo museo es precisamente eso, que es "nuevo". Aún no ha pasado por el ritual de la vida del día a día en la ciudad. Se necesita tiempo para que un edificio sea amado y aprobado por la ciudad. Ya sea un teatro, universidad, museo o una iglesia, el edificio tiene que ser parte de la vida cotidiana de la ciudad para ser aceptado.

La nueva ala de Piano para Harvard Art Museums, con la rampa curva del Carpenter Center de Le Corbusier adelante. Imagen © Paul Clemence

PC: Un nuevo edificio aporta fundamentalmente cambio a la ciudad o a una parte de la ciudad, que no siempre es fácil de aceptar o siquiera entender.

RP: Como arquitecto, si tienes la suerte y eres lo suficientemente bueno para encontrarte en el lugar correcto en el momento adecuado, eres testigo por lo que haces de un cambio y eso nunca es fácil, porque a la gente no le gusta el cambio. El arquitecto interpreta ese cambio. El arte de vivir, permanecer juntos, está en constante cambio. Como arquitecto uno no puede ser tan arrogante como para creer que hizo ese cambio. Pero si pasas tiempo observando la sociedad y la comunidad, entonces te conviertes en testigo del cambio, un intérprete del cambio.

PC: Uno de tus últimos proyectos es la ampliación de los Museos de Arte de Harvard, justo al lado del Centro Carpenter de Artes Visuales (el único edificio de Le Corbusier en América). Tu plan incluía traer el Museo Fogg, el Museo Busch-Reisinger, y el Museo Arthur M. Sackler todos bajo una sola estructura. Es un enfoque interesante y un complejo que va a cambiar la atmósfera del campus de Harvard. En términos más generales, ¿cómo ve usted que este proyecto afecte a la comunidad más amplia de Cambridge?

RP: La apertura de la estructura existente a la plaza pública para el paso de personas, la creación de una planta baja que es totalmente pública, esos eran los objetivos del proyecto. Traerá el cambio al espíritu de la relación entre la Universidad de Harvard y la comunidad de Cambridge. La filosofía y la historia son parte de donde se inicia un proyecto, y en el proyecto de Harvard, no se puede olvidar la historia de la relación social entre Harvard y esa comunidad. La conexión no ha estado bien desde hace mucho tiempo, y tienes que encontrar una forma que podría ayudar con eso.

Croquis de Renzo Piano del esquema para Harvard Art Museums mostrando la expansión de vidrio directamente encima del patio Montepulciano. Imagen © Paul Clemence

PC: ¿Cuál fue la gran oportunidad aquí? ¿Qué cosas del sitio y la estructura del edificio existente te llevaron a tu solución?

RP: Me sorprendí al encontrar un pedazo del Montepulciano en el interior. [Piano se refiere al patio del Museo Fogg, que se inspira en una fachada de una casa en Montepulciano, Italia, del siglo XV.] Por lo general, cuando se hace esto [la réplica de una tipología o detalle histórico], puede ser un poco kitsch, pero en este caso se hizo muy bien, en la escala correcta. Inmediatamente pensé que debería convertirse en el centro la nueva planta, para que sea el centro de gravedad del proyecto. Queríamos hacer el museo, que también es un estudio y centro de arte, un edificio público real. Queríamos mantener la planta baja totalmente pública y abierta, para que las personas que viven en la zona y las personas del campus puedan entrar y pasar a través de él sin ningún tipo de intimidación. Es un gesto de apertura, accesibilidad, de compartir.

PC: El cambio también es un tema en el proyecto del Whitney, que se muda hacia el centro.

RP: Sí, se está moviendo desde la parte alta de la ciudad hacia el centro, de vuelta a donde se había originado la institución [en Greenwich Village] y a un lugar más similar en espíritu a los inicios de la institución.

La vista este sobre los árboles del High Line desde una de las galerías principales del Whitney. Imagen © Paul Clemence

PC: Algunas personas han dicho que la fachada norte no es tan emocionante como podría ser, que no hace un gesto suficiente hacia la ciudad. ¿Cómo respondes a eso?

RP: En primer lugar, tenemos que esperar y ver, el edificio aún no está listo, por supuesto. Un edificio como este es como un meteorito, pero uno suave. No destruye nada, en realidad eleva. Pero cae, y es algo nuevo allí. La gente debe esperar a que el edificio esté terminado y ver.

PC: ¿Sientes que has aprendido algo de la crítica?

RP: Es gracioso-como arquitecto tienes que mantenerte enfocado; pero también hay que escuchar. Y para reconocer las buenas voces de las malas voces, eso es muy difícil porque a veces las voces importantes son difíciles de escuchar. Como arquitecto siempre estás aprendiendo- ¡es un largo, largo aprendizaje! Es un largo camino para un arquitecto. Tienes que ser bueno en muchas cosas, en la poesía, en la construcción, como persona cívica.

PC: En ese sentido, la mayor parte de tus proyectos-Beaubourg, el Nasher Sculpture Center, el New York Times Building, el Harvard Art Museums, y el Whitney-todos se conectan a la red de la ciudad de una manera muy especial.

RP: Pero eso es porque soy italiano. La ciudad está bajo tu piel-como italiano creces con esta idea de que las ciudades son lugares donde los edificios se comunican entre sí. Hay un diálogo entre el edificio y la calle. Se trata de accesibilidad, se trata de la vida cívica. Una persona urbana es una persona que sabe cómo comportarse con cortesía, cómo compartir, cómo ser accesible. Un edificio debe ser así. Debe hablar con la ciudad, hablar con la gente. Edificios como éste permiten a la gente compartir experiencias juntos, disfrutar y compartir la vida. Hablar juntos es una forma de aceptación y el principio de la tolerancia, que es el secreto de la vida cívica.

La entrada principal del nuevo Whitney, que da hacia West Side Highway. Image © Paul Clemence

PC: ¿Y cómo logran eso tus edificios?

RP: Todos los edificios que mencionas "vuelan." Tienen raíces, pero se levantan, por encima del suelo y eso permite la entrada de luz por debajo y en el interior, y permite que el ritual de la vida de la ciudad se fusione con el ritual de la vida del edificio. Al levantar el edificio, la planta baja se convierte en casi una continuación de la esfera pública. Dejas espacio por debajo para que la vida suceda.

PC: ¿Qué te emociona hoy acerca de la arquitectura?

RP: Nunca es igual. Cada día es una nueva aventura. Cada nuevo proyecto es una nueva aventura. Se siente como ser Robinson Crusoe aterrizando en una isla diferente todo el tiempo, aprender y descubrir cosas nuevas. Es de nunca acabar.

Tienes que aceptar el diálogo. Pero la aceptación de un diálogo no significa que tienes que hacer lo que la gente te diga que hacer, pero tienes que entender. Esto es parte de la esencia de nuestro trabajo. Un buen edificio siempre está contando una historia. Hay una narrativa. Es por eso que escribir o hacer una imagen o ser arquitecto no es tan diferente. Se necesita una buena historia y buena escritura. Se necesita tener ambos.

Sobre este autor/a
Cita: Clemence, Paul . "Renzo Piano explica cómo diseñar el museo perfecto" [Renzo Piano Explains How To Design the Perfect Museum] 27 sep 2014. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/627724/renzo-piano-explica-como-disenar-el-museo-perfecto> ISSN 0719-8914

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