Cine y Arquitectura: "Inteligencia Artificial" (2001)

El arte trasciende a la muerte. Y esto es más que cierto dentro de la que se puede considerar como obra póstuma del afamado director Stanley Kubrick. Aun cuando su realización fue llevada por otra figura emblemática como lo es Steven Spielberg, la cinta posee ese aire fantasmal y perfeccionista tan típico del primero. Quimera de dos visiones dispares, la cinta es un producto que busca perturbar y no dejar indiferente a quien la mira. Ofrece un telón de fondo antagónico, una vorágine destructiva, que silenciosa amenaza y anuncia un final trágico para todos sus protagonistas.

El filme se encuentra estructurado al más puro estilo de Kubrick, con actos bien diferenciados entre si y poseyendo una estética independiente en cada uno de ellos. La arquitectura se convierte en una herramienta más de la narrativa, en un elemento tan indispensable como la interpretación de sus actores. Es, dentro de un modo profundo de análisis, un reflejo de la condición mental y sentimental de su protagonista artificial. Este pasa de un ser lleno de inocencia a uno que pierde el significado de su vida y se abandona a la nostalgia.

En una primera parte nos encontramos con una ambientación intimista, que premia los ambientes cotidianos y cerrados, saturados por la presencia de luz natural que inunda el lente. Es cálida como los sentimientos que se expresan, enfatizando la relación entre la madre y el hijo, que llega a clímax cuando ambos se funden en una misma figura dentro de una luz etérea que los rodea.

La arquitectura dentro de esta cotidianidad busca ser un elemento estéticamente anacrónico al espectador, retratando una realidad atemporal, una postal de un futuro que no ha ocurrido y que tal vez nunca acontezca. Los materiales y su mobiliario son estilizados. Predomina un estilo espacial, tan propio de Kubrick como de la era espacial de la ciencia ficción más clásica.

Este ambiente clásico y contenido choca contra la estética barroca y efectista de la segunda parte. Nocturna, se convierte en un cuento de terror infantil donde con cierto carácter moralino salen a relucir las peores partes de nuestra humanidad. Si la luz unificaba los sentimientos anteriormente, aquí la oscuridad los despedaza y rodea a todos sus actores de una infinita soledad. Dentro de la ciudad del pecado, cuya estética agobiante recuerda a los escenarios de “Blade Runner”, aunque las calles yacen repletas de gente, cada una busca su propia satisfacción, un escape de una realidad que se colapsa a cada instante.

El último de sus actos, el más controvertido respecto a la cinta, más allá de interpretarse como una realidad tajante se nos presenta como una ensoñación más allá de la tumba. Dentro de este punto, es cuando más peso cobra el subtexto del filme para entender la obra en su conjunto. Tras una catástrofe climática, el mundo ha quedado devastado y yace en crisis. La modernidad yace en crisis, tanto en sus aspectos materiales y de supervivencia, como internos y espirituales.

Con el afán de cambiar el rumbo, la humanidad se vuelca sobre la tecnología. Su presencia alivia pero angustia. Entre más adopta forma humana mayor rechazo logra. La humanidad sabe que perecerá y mira aquel retrato artificial con el mismo desprecio que siente consigo mismo.

La ambientación se convierte en una experiencia sensorial y de fantasía. El mundo bajo el hielo, retrato atrapado en el tiempo, ofrece a los visitantes una mirada hacia nuestro límite como civilización, nuestro punto de mayores logros pero también de nuestra propia autodestrucción. La modernidad se convierte en el centro funerario de nuestra civilización. Retrato que a la vez que refleja nuestra condición actual y resulta también una advertencia sobre nuestro futuro.

Dos directores, un filme

El proceso de producción de la película parte de forma primigenia en la mente del director Stanley Kubrick por los años 70 del siglo pasado. No la retomo hasta la década de los 90 donde paso una buena parte de su tiempo en la escritura del guión. Le preocupaba sobre todo el realismo que debía de presentar el robot protagonista.

Barajo varias posibilidades, incluyendo el empleo de un robot real que interactuase con los actores, pero no fue hasta que observo los efectos especiales de “Jurasic Park” en 1993, que se decantó sobre los mismos y la elección de Steven Spielberg como el director de la cinta.

La productora de cine Warner había dado el visto bueno para que Kubrick figurase como productor y guionista de la cinta, pero su muerte repentina en 1999 trunco todo el proyecto. A petición de la familia y debido a la amistad que mantenía con el recién fallecido, Spielberg decidió seguir adelante, actuando como guionista situación que no hacía desde hacía 20 años atrás.

Spielberg trato de plasmar las ideas de Kubrick con la mayor fidelidad, sustituyendo partes por otras, dadas las complejidades fílmicas que representaban. El resultado final es la película más oscura dentro de su cinematografía, que le permitió no solo madurar como director sino que inicio.

ESCENAS CLAVE

1. Primer Ambiente / La Infancia Luminosa

Los escenarios exhiben una apariencia de gran elegancia, con tomas depuradas y ambientes cálidos. La iluminación natural satura la cámara creando un ambiente etéreo e inmaterial.

2. Retro Futurismo Espacial

Contextualizando la historia en un futuro incierto, la tecnología luce características anacrónicas en su aspecto, propias de las historias de ciencia ficción clásicas que las contemporáneas.

3. Espacios Íntimos y Cotidianos

Gran parte del primer tercio sucede dentro del hogar. Los escenarios no buscan dominar las escenas, sino reflejar en sus objetos la calidez del hogar y la magia de lo cotidiano.

4. Nacimiento Artificial

Ante la aceptación de su madre, la luz envuelve al protagonista y sublima por completo la ambientación de la habitación. Las siluetas son resaltadas mientras se funden en un gran abrazo.

5. Segunda Parte / La Adultez Descarnada

En su segunda parte los ambientes se vuelven amplios y nocturnos, con ambientes sucios y saturados que buscan crear la sensación de inseguridad, soledad y peligro.

6. La Feria de la Carne / Celebración de la Vida

Con resentimiento ante las maquinas, la humanidad lleva a cabo grotescos espectáculos donde aflora su lado más oscuro y decadente en un circo romano donde celebran el dolor ajeno. 

7. La Ciudad del Pecado / Arquitectura Efectista

En busca de refugio, los protagonistas acuden a la ciudad. Flotante sobre el agua, su apariencia luce propia de una distopía donde la humanidad ha alcanzado el límite en su desarrollo.

8. Barroco Tecnológico

Llena de luces de neón y con un estilo ecléctico, el interior de la ciudad recuerda a la estética de películas como “Blade Runner”, una ciudad decadente y sombría donde nunca amanece.

9. El Ocaso de la Humanidad

Alrededor de los hechos de la película existe un subtexto apocalíptico Tras una catástrofe global somos testigos de un fenómeno irreversible que narra el fin de nuestros días.

10. Tercer Ambiente / El Fin de una Fantasía 

Lleno de contrastes, los escenarios resultan parte de una gran experiencia sensorial y a la vez catastrófica, un limbo sin tiempo donde la luz llena de frialdad y soledad la fotografía.

11. La Modernidad como Punto de Inflexión

Tras una era glacial, los restos de la humanidad han quedado bajo el hielo. El planeta se convierte en una zona arqueológica a gran escala que exhibe el fracaso de nuestra modernidad.

12. Ensoñación Alienígena

La imagen alienígena, estilizada y surrealista, demuestra su superioridad tecnológica ante lo versátil y abstracto de sus formas. Su geometría obedece a algo salido de otro mundo.

FICHA TÉCNICA

Fecha de Estreno: 26 de Junio 2001
Duración: 145 min.
Género: Drama / Ciencia Ficción
Director: Steven Spielberg
Guión: Ian Watson / Steven Spielberg
Fotografía: Janusz Kaminski

SINOPSIS

En un futuro donde los avances científicos son insospechados, las personas comparten todos los aspectos de la vida con robots  de apariencia humana denominados mecas. Las emociones son la última e inalcanzable frontera en la evolución de las maquinas.

Debido a la escases de recursos, los permisos de natalidad son limitados. A modo de satisfacción emotiva, la gran empresa Cybertronics crea a un niño robótico con la capacidad de amar. Controversial, es asignado hacia la familia de uno de los empleados, la cual al igual que el resto de la sociedad no está preparada para las consecuencias que esto implica.

Sobre este autor/a
Cita: Rafael Altamirano. "Cine y Arquitectura: "Inteligencia Artificial" (2001) " 08 ago 2015. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/771419/cine-y-arquitectura-inteligencia-artificial-2001> ISSN 0719-8914

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