
En busca de una experiencia espacial y territorial, el Pabellón de México en la Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia ha sumado experiencias con virtudes y lecciones aprendidas en una participación emergente. Si pensamos en los 37 años y 16 ediciones de madurez de la bienal veneciana, nuestra participación nacional en tres tiempos ha abierto una nueva ventana para difundir, compartir y mostrar una arquitectura mexicana de amplio espectro.
En 2012 se reunieron 13 proyectos sobre “Cultura en construcción” a partir del tema Common Ground (David Chipperfield) para exhibir la colectividad de los espacios culturales del país. El pabellón — curado por Miquel Adrià — aprovechó la fachada de la Iglesia de San Lorenzo para colocar andamios de ‘obras en obra’: rehabilitaciones al patrimonio arquitectónico mexicano convertidos en centros culturales, bibliotecas, museos, galerías, cinetecas, plazas, parques y demás espacios para la cultura. La propuesta integró entrevistas con los arquitectos y una experiencia acústica como un laboratorio móvil de procesos constructivos..
Dos años después, “Condenados a ser modernos” de Julio Gaeta + Luby Springall –producto de un concurso abierto– desplegó ocho paneles temáticos a partir de una elipse luminosa en la que se presentaron entrevistas y eventos históricos relacionados con la arquitectura mexicana. Los Fundamentals | Absorbing Modernity (Rem Koolhaas) del tema central se ilustraron en el proceso de modernización del país y la pieza central se conformó como una sala de proyección con voces, escenarios y acontecimientos históricos.








