
La arquitectura como definición propia establece que es el arte y la técnica de proyectar, diseñar, construir y modificar el hábitat humano. Sin embargo, mi trayectoria profesional me han llevado a enfrentarme constantemente a la misma pregunta: si eres arquitecto y no proyectas ¿sigues siendo arquitecto?
Mi experiencia me ha llevado a darme cuenta de que la respuesta a esto es una indudable afirmación, la formación que obtienes en la escuela da no sólo para cerrarte a una cosa sino que, la pasión por la arquitectura extiende los límites de esta profesión que requiere ser atendida desde diversos ámbitos.
Como arquitecta he vivido la arquitectura como proyectista desde la pantalla, en las noches de desvelos para entregar un proyecto a tiempo, en las intensas jornadas bajo el sol en el desafío de construir una gran torre desde los cimientos hasta el último acabado siendo residente de obra y desde la coordinación importantes eventos que reunieron a las mejores voces del mundo para dialogar sobre arquitectura, urbanismo y ciudad.
