
La noticia corrió rápidamente esa tarde de miércoles. El arquitecto chileno Eduardo Castillo, socio de Smiljan Radic, estaba grave tras un accidente vehicular que había sufrido ese mismo día en Santiago. El medio local de la arquitectura no alcanzó a reaccionar cuando a la mañana siguiente, el jueves 05 de octubre de 2017, fue confirmado su inesperado fallecimiento a los 45 años de edad.
Su muerte no solo conmocionó al mundo de la arquitectura por su temprana partida, sino también porque truncaba una destacada y subvalorada trayectoria como diseñador y académico, quien había explorado en sus obras su interés por la ruralidad, heredada de su padre carpintero. Su carrera estuvo fuertemente asociada a sus proyectos junto a Smiljan Radic, aunque también ejercía en solitario y antes había trabajado con Teodoro Fernández y Germán del Sol, a quien entrevistó —junto a Luis Izquierdo— para su libro Conversaciones informales (2009).
Al momento de su fallecimiento la obra de Castillo había sido documentada principalmente en revistas especializadas, publicaciones como Conversaciones informales, su blog personal que actualizaba ocasionalmente con maquetas, citas y dibujos sobre sus proyectos y una extensa entrevista subida a Vimeo, un oasis entre respuestas genéricas de Google y catálogos impresos.
