
La XXI Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile invita a estudiantes y arquitectos, oficinas e instituciones, editoriales y agrupaciones, a participar en el evento más importante de nuestro país en su tipo, que este año se centrará en propuestas orientadas al público “común y corriente”.
Uno de los principales desafíos de las últimas bienales ha sido acercar la arquitectura a las personas, convirtiéndolas en espacios de encuentro real con la ciudadanía. Este año se abre una oportunidad para lograrlo al estar centrada en la arquitectura “común y corriente”, es decir, aquella que busca entregar soluciones para los “ni tan ricos ni tan pobres”.
Según explica Juan Pablo Urrutia, co-curador de la XXI Bienal de Arquitectura y Urbanismo, durante las últimas décadas se ha puesto en valor la arquitectura de las grandes obras o, en oposición, la arquitectura de la pobreza. Esto ha dejado fuera de la discusión disciplinar a quienes constituyen la mayoría de la población. Al enfocarse en lo “común y corriente” la Bienal busca hacerse cargo de las necesidades corrientes y, también, de “lo común”, que no está solo relacionado con lo habitual, sino también con lo colectivo, con los espacios compartidos.
