Premio Internacional RAIC 2019: Siamak Hariri nos habla sobre el diseño del Templo Bahá’í en América del Sur

Premio Internacional RAIC 2019: Siamak Hariri nos habla sobre el diseño del Templo Bahá’í en América del Sur

Este año, el Templo Bahá’í de América del Sur en Santiago, Chile, diseñado por Hariri Pontarini Architects de Toronto, fue seleccionado como el ganador del Premio Internacional RAIC 2019, por el Royal Architectural Institute of Canada (RAIC). El premio celebra una "obra única de arquitectura que se considera transformadora dentro de su contexto social y que expresa los valores humanísticos de la justicia, el respeto, la igualdad y la inclusión".

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Andrés Silva Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen Cortesía de Hariri Pontarini Architects Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen Cortesía de Hariri Pontarini Architects Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Sebastián Wilson León + 14

Siamak Hariri. Imagen © Conway + Partners
Siamak Hariri. Imagen © Conway + Partners

Siamak Hariri y David Pontarini fundaron la oficina de Toronto en 1994, motivados por un compromiso compartido con la calidad del diseño. En una entrevista exclusiva con ArchDaily, Siamak Hariri nos cuenta sobre su trayecto en la arquitectura, así como del proceso de diseño y los detalles detrás del Templo Bahá’í.

EB: ¿De dónde proviene tu interés por la arquitectura y por qué elegiste estudiar esta carrera?

SH: Me caí en la arquitectura. Originalmente tenía la intención de ser médico, sin embargo, la vida está llena de sorpresas.

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Andrés Silva
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Andrés Silva

EB: ¿Por qué empezaste Hariri Pontarini Architects, y qué tipo de proyectos son los que más disfrutas?

SH: Hariri Pontarini Architects fue fundado por mí y mi socio, David Pontarini, en 1994, motivados por un compromiso compartido con la calidad del diseño. Nos esforzamos por crear proyectos que sean transformadores y que incorporen las aspiraciones colectivas de una comunidad. Creemos en una arquitectura en donde se puedan crear edificios y espacios duraderos conectados con su contexto y entorno. Nuestra arquitectura aprovecha el poder transformador del diseño, canalizando los mejores aspectos de cada sitio y programa, usando una expresión distinta según la visión y los valores de cada cliente

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Sebastián Wilson León
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Sebastián Wilson León

EB: El Templo Bahá’í de América del Sur fue diseñado para "responder a un anhelo humano de unirse, de conectarse los unos con los otros". ¿Cómo el diseño de un edificio puede unir a las personas?

SH: Un principio central de la Fe Bahá’í es el concepto de unidad – unidad en la diversidad – y que todas las religiones del mundo son verdaderamente una, con una espiritualidad común que nos une a todos. Debido a esto, el programa para el Templo era engañosamente simple: una estructura circular sagrada, con nueve lados, que da la bienvenida a personas de todos los ámbitos de la vida, todos los orígenes, todas las religiones o ninguna religión.

Para hacer esto, tuvimos que imaginar una forma nueva. Es una estructura sagrada que no podría extraer el lenguaje o la iconografía de ninguna religión existente. Es una espacio individual – un lugar de culto – donde no hay púlpito ni clero. Necesitábamos crear una nueva tipología, que fuera inclusiva y adoptada por todos. Queríamos un lugar donde la gente pudiera sentarse a contemplar tranquilamente y compartir el acto comunitario de estar el uno con el otro.

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © doublespace photography
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © doublespace photography

EB: ¿Cómo pudo lograr innovaciones en términos de materiales, tecnología y estructura, como con el mármol translúcido de Portugal y los paneles exteriores de vidrio fundido?

SH: La visión del Templo comenzó con el concepto de luz: diseñar un edificio que cobrara vida con la luz, como si la irradiara desde adentro. Una vez que esto se convirtió en el principio de diseño, comenzamos una investigación intensiva sobre diferentes materiales que podrían lograrlo.

El alabastro se seleccionó originalmente como el material de revestimiento primario, pero después de muchas rondas de pruebas, se hizo evidente que era demasiado blando para soportar las condiciones ambientales específicas de Chile. Esto nos llevó a un viaje de cuatro años, trabajando en colaboración con el artesano en vidrio con sede en Toronto, Jeff Goodman, para desarrollar un tipo completamente nuevo de revestimiento de vidrio. Las láminas de material fueron producidas lanzando fragmentos de varillas de vidrio de borosilicato en hornos personalizados. Esto dio como resultado un vidrio que estaba impregnado de variaciones sutiles en translucidez, movimiento y color. Las piezas planas se cortaron con máquinas CNC, en una serie de paneles complejos y únicos. Al final, cada ala del Templo de nueve lados contiene más de 1120 piezas únicas de vidrio fundido. El mármol, que conforma el interior del Templo, fue elegido por su delicado color y translucidez. Provenido de una pequeña veta dentro de una cantera mucho más grande en Portugal, el propietario había mantenido esta piedra en particular durante siete generaciones en su familia, esperando el proyecto correcto.

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Daniela Galdames
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Daniela Galdames

La superestructura también fue una hazaña importante de innovación e ingeniería. Midiendo 30 metros tanto en la sección como en la planta, el círculo perfecto reflejaba esta idea de geometría sagrada. Cada ala presentaba más de 700 miembros únicos de delgados perfiles de acero diseñados individualmente y 281 conexiones nodales únicas. Toda la superestructura fue diseñada y prefabricada utilizando tecnología aeroespacial, máquina a máquina.

Además de todo esto, Santiago es una zona sísmicamente activa, y la estructura no solo tuvo que soportar el complejo edificio, sino que también resistió estos tremendos movimientos. En colaboración con tres universidades (una en California, una en Canadá y una en Chile), desarrollamos un sistema con aisladores sísmicos de base, donde el edificio puede balancearse hasta 600 mm en cualquier dirección horizontal en caso de terremoto antes de volver a centrarse en sí mismo.

EB: ¿Cúal fue la importancia de la colaboración en el diseño del Templo Bahá’í?

SH: La sensación de apertura y colaboración que impregnó este proyecto fue realmente extraordinaria. Cientos de personas trabajaron en ello con gran dedicación, enorme habilidad y todos estaban en la misma línea de lo que era posible llegar a hacer en la arquitectura. Fue un esfuerzo de equipo que incluyó ingenieros y artesanos de Canadá, Estados Unidos, Europa y Chile. Sobre todo, nuestra gratitud se extiende a la Casa Universal de Justicia (el órgano rector de la Fe Bahá’í), que fue nuestra fuente inquebrantable de orientación, coraje y constancia durante todo el proceso.

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen Cortesía de Hariri Pontarini Architects
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen Cortesía de Hariri Pontarini Architects
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Sebastián Wilson León
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Sebastián Wilson León

EB: El jurado del Premio Internacional RAIC 2019 señaló que el diseño era "atemporal e inspirador". ¿Cómo cree que el proyecto logra ser atemporal?

SH: Uno de los mandatos de la Casa Universal de Justicia cuando se encargó este Templo fue que debía durar 400 años. Obviamente, esta es una restricción de diseño difícil y sorprendente, más aún dado que el Templo está ubicado dentro de una zona sísmicamente activa. Sin embargo, creo que la atemporalidad proviene de cómo la comunidad ha acogido el Templo. Estas cuestiones de conexión, de inclusión, de la relación de uno con algo más grande que uno mismo, son cuestiones no solo de arquitectura, sino de humanidad.

Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen Cortesía de Hariri Pontarini Architects
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen Cortesía de Hariri Pontarini Architects
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Guy Wenborne
Templo Bahá’í de Sudamérica. Imagen © Guy Wenborne

EB: El premio reconoce proyectos que "se consideran transformadores dentro de su contexto social y expresivos en los valores humanísticos de justicia, respeto, igualdad e inclusión". ¿Cómo cree que el proyecto encarna los valores de la Fe Bahá'í y el de la unidad en la diversidad?

SH: El Templo realmente se ha convertido en la encarnación de las aspiraciones de esta comunidad. Atrayendo a personas de todos los ámbitos de la vida y dándoles la bienvenida, su impacto se ha extendido más de lo que podríamos haber imaginado. Ocupa un lugar importante dentro del panorama social chileno, ya que alberga clubes comunitarios, programas de extensión para jóvenes y actividades para niños en colaboración con escuelas locales. Desde su apertura en octubre de 2016, ha recibido a más de 1.4 millones de visitantes de todo el mundo. Nuestra esperanza para el Templo es que continúe siendo un lugar atemporal donde las personas se sientan como en casa, conectadas entre sí y con algo que conmueva el espíritu.

Sobre este autor/a
Cita: Baldwin, Eric. "Premio Internacional RAIC 2019: Siamak Hariri nos habla sobre el diseño del Templo Bahá’í en América del Sur" [2019 RAIC International Prize: Siamak Hariri on Designing the Bahá’í Temple of South America] 01 dic 2019. ArchDaily México. (Trad. Caballero, Pilar) Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/929220/premio-internacional-raic-2019-siamak-hariri-nos-habla-sobre-el-diseno-del-templo-bahai-en-america-del-sur> ISSN 0719-8914

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