
Cuando se utiliza el espacio urbano como lienzo o soporte para la expresión, la manifestación, la crítica y la denuncia, los receptores se multiplican. Peatones y transeúntes de diversas edades e ideologías se convierten en espectadores de intervenciones que plantean un nexo entre arte y activismo, apropiándose de la ciudad y utilizando sus calles, muros, aceras y medianeras como soporte gráfico para la comunicación de ideas y la difusión de mensajes a gran escala. Dicen que alguna vez Banksy declaró que “una pared es un arma muy grande, es una de las cosas más desagradables con las que puedes golpear a alguien” y no fueron pocos los que siguieron su línea de acción y encontraron en los rincones de sus ciudades una oportunidad para alzar su voz.
Con técnicas gráficas de representación muy variadas que van desde el graffiti, la pintura, el estarcido, la fijación de afiches, e incluso la proyección de imágenes con medios digitales, los artistas, activistas y manifestantes utilizan el arte como una herramienta de denuncia para transformar las áreas libres de sus ciudades en superficies portadoras de mensajes. Así, todos los elementos que definen el espacio público como las veredas, los carteles de publicidad, las medianeras e incluso las fachadas de los edificios se convierten en un potencial espacio de expresión ciudadana.






