
Después de años de discusión, se realizará la conexión fija entre la Isla Grande de Chiloé y el territorio continental chileno. El Puente Chacao, estimado para el 2025, será una estructura colgante con una longitud de 2.750 metros, que unirá el continente con la isla sobre el Canal de Chacao, específicamente desde el sector de Punta Coronel hasta Punta Gallán. Actualmente, el tiempo para cruzar a la isla son aproximadamente 20 minutos por medio de un transbordador, el cual está sujeto a posibles tiempos de espera debido a factores climáticos. El puente reducirá el trayecto a solo 3 minutos independientemente de factores externos.
La planificación de la conexión de la Isla de Chiloé con el territorio nacional se remonta a la década de 1970, mediante la promulgación de una ley que buscaba impulsar la construcción del puente. Sin resultados, a partir de los 90 se comienzan a realizar estudios de posibles conexiones como el mejoramiento del sistema ya existente, la construcción de un túnel o de diversas tipologías de puentes. Tomando protagonismo la idea de un puente colgante, el 2013 se adjudica el proyecto al consorcio internacional Oas – Hyundai – Systra – Aas Jakobsen, a través de la modalidad de contratación de obra pública fiscal tradicional. La aprobación del Puente Chacao ha significado un proceso extenso y polémico debido a su alto costo económico, al posible impacto ambiental, a la percepción cultural de la isla y a su real beneficencia.
