
La arquitectura, para materializarse como un edificio construido y funcional, requiere la colaboración de una serie de disciplinas. Durante las etapas de diseño, estas áreas complementarias se agregan al diseño arquitectónico, agregando sistemas que ayudan en la funcionalidad de la construcción, conocidos como proyectos complementarios.
En general, los proyectos de edificación y vivienda comienzan con estudios arquitectónicos preliminares, tomando nota de su entorno y las demandas de los clientes. Con el programa establecido se inicia el desarrollo del proyecto, por lo que es necesario incluir otras áreas técnicas que complementen el proyecto arquitectónico. Las disciplinas complementarias determinan pautas que inciden en el diseño y funcionamiento de los espacios, impactando directamente en el diseño arquitectónico, que, por otro lado, tiene la misión de compatibilizar todos los sistemas, asegurando la total funcionalidad de la construcción, técnica y espacialmente, sin perder ver el concepto inicialmente preestablecido con el cliente.






