Los humanos siempre nos hemos visto fascinados por los reflejos. Aunque no son más que luz que rebota después de golpear una superficie, siempre habrá algo místico y fascinante en ellos –ya sea un lago que refleja un hermoso paisaje o un pequeño espejo de mano que refleja nuestro rostro. Esto explica por qué algunas culturas antiguas consideraban los espejos como objetos sagrados con poderes mágicos, mientras que otras los asociaban con portales que conducían a un mundo desconocido. Desde entonces, los espejos han evolucionado para adoptar muchas funciones valiosas que son indispensables en la vida cotidiana, encontrándose en automóviles, equipos médicos y, por supuesto, en innumerables aplicaciones arquitectónicas, especialmente en interiores. Experimentar con el reflejo y la percepción del espacio se ha convertido en una forma fácil para arquitectos, diseñadores y propietarios de viviendas de transformar cualquier habitación. Y cuando se busca maximizar este impacto, el poder de los espejos excepcionalmente grandes no tiene paralelo. Después de todo, cuanto más grande es el espejo, mayor es el impacto.
Con diferentes formas, tamaños y estilos que se adaptan a diferentes ubicaciones, funciones y personalidades, los espejos se pueden utilizar como puntos de autorreflexión para vestirse y embellecerse, pero también para multiplicar la luz y el espacio en entornos naturalmente oscuros o angostos, o simplemente como objetos decorativos. Estas son las preguntas correctas que debes hacer cuando quieras usar espejos en un proyecto.
Los seres humanos han utilizado espejos desde el año 600 a.C., empleando obsidiana altamente pulida como superficie reflectante básica. Con el tiempo, se empezaron a utilizar pequeñas piezas de oro, plata y aluminio de manera similar, tanto por sus propiedades reflectantes como por sus cualidades decorativas. En el siglo I d.C., las personas ya habían empezado a usar el vidrio para fabricar espejos, pero fue solo durante el Renacimiento europeo que los fabricantes venecianos comenzaron a fabricar espejos aplicando respaldos metálicos a las láminas de vidrio, siendo el método más común de fabricación de espejos en la actualidad. Desde entonces, los espejos han seguido desempeñando un papel decorativo y funcional en la arquitectura, al servicio de una estética limpia y moderna a pesar de sus orígenes antiguos. A continuación, investigamos cómo se fabrican los espejos, recorremos una breve historia de su aplicación en la arquitectura y presentamos algunos consejos para los arquitectos que buscan incorporarlos en sus diseños.
https://www.archdaily.mx/mx/942172/espejos-en-la-arquitectura-posibilidades-del-espacio-reflejadoLilly Cao
No somos capaces de ver nuestras propias caras directamente, por eso los elementos reflexivos han sido indispensables en nuestro existir desde el principio de los tiempos. Comenzando con el agua, los cristales, metales preciosos, hasta llegar a un material perfectamente reflectante, el espejo.
Este proyecto que empeñó a su autor durante diez años refleja en su simplicidad la resolución de la extrema complejidad del tema al que se enfrenta: hacer una tumba para una persona amada. Lo que Benitez quería, cumpliendo el pedido de su padre, era evitar de hacer una tumba convencional, de recordarlo en un lugar triste y lleno de angustia; sabía que lo que quería era realizar un lugar íntimo en que podría encontrarse con él serenamente. Finalmente entendió que los espejos y el juego de la reflexión infinita constituían la clave del proyecto.
Los habitantes de la pequeña ciudad noruega de Rjukan finalmente han visto la luz. Ubicada en el medio montañas escarpadas, la ciudad se cubre de sombra durante seis meses al año; es por eso que sus residentes tienen que subir en un teleférico hasta la cima de un monte cercano para tomar un poco de vitamina D.
Pero la semana pasada los débiles rayos del sol de invierno llegaron por primera vez a la plaza del mercado de la ciudad, gracias a tres espejos gigantes -helióstatos- dispuestos en la montaña. El proyecto fue impulsado por la propia comunidad.