
Si bien la mayoría de las ciudades del mundo buscan implementar medios de transporte más sostenibles y amigables con el medio ambiente inculcando en sus habitantes nuevos hábitos de movilidad urbana, el uso del automóvil aún persiste ocupando grandes espacios de estacionamiento en los centros urbanos. Encontrar la manera de integrar estos usos, de aportar nuevos espacios para sus ciudadanos y de sacar provecho de sus instalaciones con fines ecológicos, productivos y demás es el desafío de muchos profesionales de la arquitectura y el urbanismo.
Existen factores económicos, sociales y culturales que influyen al momento de definir los usos que adquirirá un espacio en base a las necesidades de su población y también del contexto donde se implante, entre otras razones. Comprender el rol de los estacionamientos en la ciudad y las dinámicas territoriales que giran en torno a estos forma parte del proceso de diseño y de la toma de decisiones de los profesionales que establecerán cómo diagramar y organizar dichos espacios en base a lograr el bienestar y confort de sus usuarios.
Más allá de los aspectos técnicos, circulatorios y funcionales que deben tenerse en cuenta al diseñar los estacionamientos, la acción de incorporar lugares de encuentro, ocio y esparcimiento para la ciudadanía, adaptar sus estructuras a nuevos usos o bien amoldarlos a las condiciones naturales del terreno para reducir su impacto sobre el entorno, son algunas de las estrategias que llevan a trabajar sobre cómo reutilizar, readaptar, transformar o revitalizar estos espacios que ocupan grandes porciones de territorio y aún se encuentran lejos de extinguirse.

















