
Por años el cine se ha preguntado cómo serán nuestras ciudades en el futuro y, en la mayoría de los casos, el panorama no parece ser muy alegre. Las proyecciones de lo que hoy estamos haciendo no parecen entregar un mejor pronóstico; la naturaleza ha sido devastada y la tecnología ha sobrepasado al hombre, convirtiendo a las ciudades en espacios desordenados y caóticos. En las megalopolis imaginadas del futuro, el ser humano ha pasado a segundo plano y ha sido minimizado frente a grandes rascacielos y autopistas elevadas.
¿Hasta que punto se acercarán las ciudades de la ciencia ficción a la realidad? ¿Está en nuestras manos la posibilidad de cambiar el rumbo?
