
Decidí hacer arquitectura de forma bien inocente después de haber hecho varios test vocacionales que encontré en Google. Cuando descubrí que era una de las carreras más concurridas en las universidades públicas brasileñas, pensé en abandonarla, pero ya estaba enganchada en la historia de la arquitectura y su rol social.
Sin embargo, nada es perfecto. Arquitectura y Urbanismo son de las carreras más elitizadas en las más renombradas universidades brasileñas y eso también se refiere a su situación fuera de las salas de clases. El arquitecto pasó a servir a los más ricos, dejando de lado las necesidades urbanas y de los más pobres.
Para Elisabete França, arquitecta que entre 2005 y 2012 coordinó el Programa de Saneamiento Ambiental de la cuenca de Guarapiranga y fue Superintendente de la Secretaría Municipal de Vivienda de Sao Paulo, esta tendencia está cambiando: "hay personas sin acceso [...] al agua potable y la arquitectura busca resolver eso. Otra pregunta que se discute en la arquitectura es el dilema de la inmigración. Se exigen respuestas rápidas para la vivienda y la expansión de las ciudades".
