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Putucos: la arquitectura vernacular tiene algo que decir sobre sustentabilidad

Putucos: la arquitectura vernacular tiene algo que decir sobre sustentabilidad
Putucos: la arquitectura vernacular tiene algo que decir sobre sustentabilidad, Interior de un putuco abandonado con claraboya. Image © Nicolás Valencia
Interior de un putuco abandonado con claraboya. Image © Nicolás Valencia

En el contexto del XV Taller Social Latinoamericano que actualmente se desarrolla en Puno, Perú, visitamos la zona de Iruito Tupi (provincia de Huancané) junto a Francisco Mariscal, Director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno del Ministerio de Cultura, quien en su conferencia presentó la historia de los putucos, viviendas construidas únicamente con bloques de tierra y pasto extraídos del mismo suelo. 

A veces da la impresión que la historia da vuelta sobre sí misma. Un mismo guión con otros nombres, otros rostros y otros lugares. Hace 10.000 años, la meseta del altiplano y la cuenca del lago Titicaca —actualmente compartida por Perú y Bolivia— comenzó a ser poblada por cazadores y recolectores, quienes llegaron a estas alturas atraídos por las llamas, vicuñas, aves y peces disponibles.

Detalle de champas en un putuco. Image © Nicolás Valencia © Nicolás Valencia © Nicolás Valencia Alejo Paricanaza, oriundo de Iruito Tupi, ha vivido toda su vida en putucos. Image © Nicolás Valencia + 17

Acceso a putuco abandonado. Image © Nicolás Valencia
Acceso a putuco abandonado. Image © Nicolás Valencia

Ese fue el inicio de los uros, etnia cuyo nombre curiosamente fue un término despectivo acuñado por quechuas y aimaras; ambas etnias conocedoras de la agricultura consideraban incivilizada esta forma de vivir de la caza de animales y la recolección de vegetales del lago Titicaca y los ríos y lagunas del Altiplano. Sin embargo, la "extraña forma de vivir" de los uros entregó dos grandes aportes que persisten hasta nuestros días: uno de ellos es el uso de la totora para la construcción de balsas, embarcaciones e incluso islas flotantes. Mientras el otro es una construcción tradicional: el putuco.

El putuco es una estructura de base cuadrada o rectangular de cima cónica, cuyas paredes y cielos se construyen únicamente con champa, bloques de tierra extraídos del mismo suelo utilizando una chakitaclla y que contienen raíces entrecruzadas de ichu y otros pastos silvestres como chiji o quemello, tal como explica el académico Ferruccio Marussi en Los Putucos de Puno.

Detalle de champas en un putuco. Image © Nicolás Valencia
Detalle de champas en un putuco. Image © Nicolás Valencia

Refugiarse de la naturaleza gracias a la naturaleza

Putucos familiares. Image © Nicolás Valencia
Putucos familiares. Image © Nicolás Valencia

Tras cruzar la caótica ciudad de Juliaca, la meseta del Collao se abre como una amplia llanura sin límites más que el horizonte y sin más ley que la naturaleza. Aquí, en Iruito Tupi, el cielo emite un color vivo y puro, mientras los cultivos varían entre tonos amarillentos, terraceos y averdosados, pero esta imagen es solamente una breve concesión que otorgan entre marzo y mayo las sequías, heladas e inundaciones. Bajo este cielo, el putuco es un digno ejemplo de arquitectura sustentable y de respeto por la naturaleza.

Estos putucos pueden ser divididos en tres grandes grupos: relacionados con las actividades domésticas —cocina, cocina-dormitorio, cocina-depósito, dormitorio o dormitorio-depósito—; los bóvedas para guardar bosta, cebada o semillas de papa, junto a herramientas y útiles personales; y aquellos que sirven para cobijar animales, como terneros en época de lluvias, ovejas después de ser trasquiladas, o animales como perros, cerdos, patos, gallinas y conejos.

La mayoría de los putucos familiares ha incorporado cabañas de adobe . Image © Nicolás Valencia
La mayoría de los putucos familiares ha incorporado cabañas de adobe . Image © Nicolás Valencia

"Son construcciones verdaderamente vivas", comenta Francisco Mariscal acercándose a un putuco, mientras indica el espacio donde uno esperaría encontrar algún tipo de mortero. "Las raíces cobran vida y se entrelazan entre sí; estas raíces son el verdadero mortero", agrega. Asimismo, advierte el arquitecto, su comportamiento térmico es impecable: conserva el calor en época de heladas, mientras en un día caluroso como hoy se nota inmediatamente que su interior está mucho más fresco que en el exterior. 

Alejo Paricanaza, oriundo de Iruito Tupi, ha vivido toda su vida en putucos. Image © Nicolás Valencia
Alejo Paricanaza, oriundo de Iruito Tupi, ha vivido toda su vida en putucos. Image © Nicolás Valencia

A pesar de la sencillez de su ejecución, los putucos están totalmente adaptados a su medio, no contaminan y utilizan materiales totalmente adecuados a su contexto. "Cuando llegan las inundaciones y el agua llega a los dos metros de alto, se les abandona", explica Alejo Paricanaza, quien vive con su familia en una serie de putucos, "pero la inundación no lo puede tumbar. Usted no necesita nada que hacerle al putuco", agrega.

Los bloques de champa son secados durante 15 días, antes de empezar a construir un putuco en julio o agosto. Si se intenta antes, los bloques salen húmedos y se vuelven difíciles de levantar. Eso sí, la champa debe ser tierra virgen, es decir, nunca haber sido utilizada para cosechas, y esto obliga a buscar tierras cada vez más lejanas, forzando a que las construcciones más recientes sean más pequeñas.

© Nicolás Valencia
© Nicolás Valencia

Por otra parte, el arribo de nuevas tecnologías constructivas, las condiciones climáticas y las oportunidades laborales y académicas en ciudades cercanas ha mellado el interés de las nuevas generaciones por vivir en los putucos. "Los más jóvenes no quieren vivir como sus abuelos porque para ellos es una vergüenza", explica Mariscal. "Esto está haciendo que el conocimiento de esta tecnología se esté perdiendo aceleradamente, en pos de un anhelo de modernidad", agrega.

En ese contexto, el Ministerio de Cultura de Perú declaró en 2014 como Patrimonio Cultural de la Nación a los saberes ancestrales en la construcción de putucos, mientras un documental ministerial próximamente a ser estrenado registra la construcción de dos putucos contemporáneos con la ayuda de constructores especializados. Según Mariscal, estas y otras iniciativas permitirán transmitir estos conocimientos a las generaciones más jóvenes de la región. Así, asegurar un futuro sustentable parece estar en manos de un conocimiento ancestral, mientras la historia vuelve a dar la vuelta en sí misma.

Agradecimientos especiales a Francisco Mariscal y el Ministerio de Cultura de Perú.

© Nicolás Valencia
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Cita: Nicolás Valencia. "Putucos: la arquitectura vernacular tiene algo que decir sobre sustentabilidad" 28 mar 2018. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/891480/putucos-la-arquitectura-vernacular-tiene-algo-que-decir-sobre-sustentabilidad> ISSN 0719-8914