
El mundo está cambiando; siempre lo hace, sólo que cada vez más rápido. Con él, nuestra profesión de arquitecto también está cambiando y nuevos horizontes de mercado se abren ante nosotros. Ha comenzado a perfilarse una nueva definición necesaria y anhelada por muchos sobre lo que significa “ser arquitecto” y en este artículo quiero ayudarte a abrir los ojos para que puedas sumarte a este apasionante movimiento de arquitectos independientes.
De dónde venimos
Nuestra profesión pertenece al grupo de lo que conocemos como profesiones tradicionales. Como el médico o el abogado, el arquitecto ha gozado de los beneficios sociales de este selecto grupo durante varios siglos. Para poder acceder a este grupo uno debía adquirir los misteriosos conocimientos de su gremio y conseguir la acreditación debida. Sólo entonces, y siguiendo el código normativo y ético establecido, esa persona podía ofrecer sus servicios profesionales y disfrutar del estatus que éstos le concedían.
