
Desde los primeros bocetos de un proyecto de arquitectura, es fundamental que las restricciones estén bien definidas. Esto guiará el proyecto, haciéndolo más adecuado a la ubicación, las posibilidades de los propietarios y las condiciones locales. Entre las restricciones más comunes, reducir el costo de la obra es quizás la más común. Conversamos con los arquitectos de VAGA, una oficina con sede en São Paulo, sobre los desafíos y las oportunidades de trabajar en proyectos con presupuestos reducidos.
Eduardo Souza (ArchDaily): Para muchos arquitectos, la restricción presupuestaria parece verse como un problema. Para ustedes, ¿es también una oportunidad?
VAGA: Todo proyecto tiene como punto de partida una serie de limitaciones, que van desde las condiciones geográficas y sociales, hasta la realidad económica del mandante. Armados con toda esta información, los arquitectos tenemos el desafío de materializar un objeto que, sumado a otras intenciones y expectativas, interpreta las condiciones absolutas y transforma una realidad preexistente. Dentro de la oficina, tratamos de ver estas limitaciones como oportunidades, es decir, cuanto mayor es el desafío, más inventivas e ingeniosas deben ser las soluciones y, en consecuencia, más intrigante y singular se vuelve el proyecto. Como oficina, nunca fue nuestra intención trabajar dentro de un nicho específico, creemos en una producción arquitectónica diversa e integral.












