
En nuestro artículo anterior, "Por qué la arquitectura "Do-It-Together" (DIT) tiene un potencial radical", descubrimos una nueva práctica que se centra en el "nosotros", no en el "yo"; celebra la colaboración, no la competencia; moviliza las conexiones humanas, no las transacciones.
Sin embargo, la colaboración con personas de diferentes orígenes, disciplinas y estatus social no siempre es tan fácil como parece. En el caso de la arquitectura y el urbanismo, los profesionales del diseño y los no profesionales pueden tener formas totalmente distintas de ver un problema y de enfocar las soluciones. Para personas de distinta orientación social y profesional, es fácil no entender la cultura del otro, aunque hablen el mismo idioma.
En este artículo, nos gustaría ilustrar cómo la arquitectura DIT logra un impacto real a través de colaboraciones interculturales e interdisciplinarias. Cuando los profesionales y los no profesionales colaboran, sus intereses, experiencias y conocimientos, que se solapan y a veces incluso entran en conflicto, pueden converger en nuevas soluciones sostenibles que, de otro modo, no verían la luz, como en estos dos casos de la India y el Reino Unido.
