
El desarrollo de las ciudades históricamente ha demostrado un lento proceso ya que el paisaje urbano se encuentra sometido a un cambio constante debido a los impulsos resultantes de factores sociales, económicos y financieros. Es por esto que ha sido difícil identificar una sola razón principal por la cual las ciudades han evolucionado con el tiempo para convertirse en los territorios que hoy conocemos. A medida que los diseñadores y planificadores especulan sobre cuál debería ser el futuro de nuestras ciudades, a veces la razón por la que nuestras ciudades se ven y operan de la forma en que lo hacen se ha reducido a unas cuantas famosas batallas famosas entre individuos con escuelas de pensamiento que rivalizan entre sí.
Las ciudades por las que caminamos, los parques en los que descansamos, los campus educativos que visitamos e incluso las calles por las que conducimos, no son un accidente. Su diseño y razonamiento se derivan de una multitud de principios que han sido cuidadosamente examinados por personas cuyo objetivo es garantizar que las ciudades sean habitables para todos. A veces, esas personas encuentran oposición y dedican sus vidas a asegurar que sus puntos de vista triunfen y dejen impactos duraderos durante siglos. Una de esas famosas batallas entre idealistas urbanos fue entre Jane Jacobs y Robert Moses quienes se enfrentaron por su diferente visión del futuro de la ciudad de Nueva York.



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