
En todo el mundo, los zoológicos atraen a cientos de millones de visitantes cada año. Para algunas ciudades, son importantes atracciones turísticas y centros económicos que generan dólares de los contribuyentes y crean empleos a largo plazo para miles de personas. Pero más allá de estas estadísticas, muchos critican el papel que juegan los zoológicos en nuestra sociedad y la forma en que los diseñamos para crear un ambiente más positivo y natural para los animales.
Si bien los zoológicos han sido juzgados históricamente con preguntas sobre la ética de su existencia absoluta, ¿hay alguna manera de repensar la forma en que los ubicamos dentro de un contexto urbano? Hoy, se espera que un proyecto de zoológico exitoso equilibre la línea entre crear un entorno habitable para los animales y, al mismo tiempo, ser capaz de adaptarse a los cambios que redefinimos continuamente, lo que significa mantener un animal en “cautiverio”. El diseño del zoológico también debe considerar cómo crear una zona segura para que los visitantes sean educados de cerca cuando vean a estos animales en sus pseudohábitats.




