La arquitectura como historia de ficción: Craig Dykers de Snøhetta sobre el Museo de Ciencias Ambientales en México

La arquitectura como historia de ficción: Craig Dykers de Snøhetta sobre el Museo de Ciencias Ambientales en México

A pesar de ser uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos del occidente de México, poco a poco se ha estado develando, bajo la sombra del anonimato que recientemente perdió, el inusual Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). No sólo es inusual por su arquitectura, sino también porque busca comunicar una misión que para un museo de historia natural difícilmente podemos llamar tradicional.

El edificio fue diseñado por Snøhetta. Despacho de arquitectura de origen noruego que cuenta con oficinas alrededor del mundo. Snøhetta se ha ubicado durante los últimos 30 años en la frontera de la innovación en el diseño. Recientemente quedó segundo entre las 50 empresas más innovadoras del mundo según el Wall Street Journal y la Fast Company Magazine, y fue galardonado en 2020 con el Cooper Hewitt´s National Design Award. Previamente recibió premios como el Aga Khan Award for Architecture, el Wan Sustainable Building Award, el Premio Mies van der Rohe y el Premio Mario Pani. 

Entrevistamos a Craig Dykers, socio cofundador del despacho, para conocer el proceso de diseño del MCA y como este proyecto se diferencia de sus otros grandes proyectos como la Ópera de Oslo, el Memorial Nacional del 11 de septiembre, la expansión del SFMoMA, entre otros.

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

Eduardo Santana Hernández (ESH): Craig, muchas gracias por estar aquí el día de hoy. Dividiremos esta entrevista en partes. Primero algunas preguntas sobre tu trayectoria profesional, para después seguir con la filosofía de diseño de Snøhetta y finalmente sobre el proyecto del MCA, el cual, como sabes, está en el medio de una controversia nacional por el recorte que impuso el Gobierno de Jalisco a su presupuesto de construcción.  

Craig Dykers (CD): Muchas gracias a ti por la invitación.

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: Sabemos que la interdisciplinariedad es importante para crear conocimiento nuevo, no sólo para la arquitectura, pero también para otros campos. ¿Además de arquitectura, cuáles otras disciplinas estudias y cómo es que las combinas dentro de tu proceso de diseño?

CD: La arquitectura y el diseño deben capturar muchas características del vivir y del habitar. No pueden enfocarse en una cosa más que en la otra. Tiene que aceptar y abrazar la complejidad que significa estar vivo y existir en un planeta rodeado por otras criaturas y otros seres humanos. Yo creo que es muy importante entender, o por lo menos estar consciente, de todas aquellas cosas que te rodean y controlan, o que modifican tu forma de vida: la política, las condiciones sociales, la psicología y más. Claro que como arquitectos debemos comprender la fuerza de gravedad, el recorrido del sol, la acústica los materiales y la energía que utilizamos como propiedades del diseño. La historia es muy importante también. Estar conscientes de los componentes invisibles de la sociedad y las causas que nos han traído a lo que somos hoy en día. Cuáles cosas han sido constructivas y cuales destructivas. Finalmente, todo tiene que ver con nosotros como humanidad y es importante conocer y entender el cuerpo humano, como funciona y lo que necesita para tener una vida saludable.

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: La arquitectura es compleja. ¿Cómo es que el tipo de edificio que diseñas define las disciplinas que tendrás que tomar en consideración?

CD: A veces pienso que tenemos que ver la arquitectura como si fueras el autor de un gran libro de ficción. Si el lenguaje es todo lo que entiendes, entonces no serás un gran autor, serás únicamente un gran escritor. Tienes que contar una historia sobre la vida; debes permitir que las personas vean distintas perspectivas para expandir su mente y su conocimiento. Eso es lo que hace una gran obra de ficción. Y es lo mismo con la arquitectura, necesitas tener una vida que permita a la arquitectura crecer y surgir desde ti hacia aquellos que te rodean. 

ESH: ¿Cuáles han sido tus grandes influencias en tu forma de pensar y de diseñar?

CD: Hay tantas influencias que me cuesta trabajo pensar en una o dos. Nuestro despacho trabaja de la mano de paisajistas e interioristas de una forma muy cercana, traslapándose. Yo no soy paisajista ni interiorista, pero he aprendido mucho y he sido influenciado por esos mundos durante varias décadas. Nos hemos esforzado por entender como los humanos construyen sociedades y por qué hacen lo que hacen. El comportamiento humano siempre me ha intrigado. También siento una gran influencia por el mundo natural, ese mundo que de alguna forma existe con una serie de capacidades intelectuales muy distintas a las que hemos construido en el mundo humano. Es vital conectar esos dos mundos. Es por eso que este proyecto en Guadalajara es especialmente importante para mí.

ESH: ¿Cómo es que tu pensamiento ha evolucionado con el tiempo? ¿Has tenido algún cambio de paradigma radical en algún momento?

CD: La respuesta a esta pregunta tiene sus matices. Probablemente no. Soy un viejo caballo, por decirlo de alguna manera, y no suelo aprender trucos nuevos. Soy quien he sido mi vida entera; que, para mí, ese ser se ha construido a través del tiempo y de las experiencias que he tenido.  Así que no creo haber tenido ningún cambio muy radical. Por otro lado, cambio día a día, pero sólo son pequeños ajustes en mi forma de pensar. Definitivamente he aprendido a apreciar perspectivas más amplias que cuando era joven. Creo que eso viene con la edad; ser capaz de ampliar tus horizontes y sentirte cómodo en lugares donde usualmente no lo harías. Por ejemplo, siempre he amado el lenguaje chino. Amo el español también y desearía poder hablarlo más. Pero el chino es un idioma por el cual siempre he sentido una particular fascinación y aprender a hablarlo ha ayudado mucho a cambiar mi perspectiva de las cosas porque la forma en la que componen su lengua es muy diferente a como lo hacemos con las lenguas romances. Finalmente, diría que toda mi vida he disfrutado de la naturaleza en soledad. Soy un senderista solitario relativamente experimentado (aunque nunca es recomendable salir al campo solo y sin experiencia, pero yo lo hago con mucho cuidado y sin tomar riesgos). Ver el paisaje natural a través de su propia historia siempre me ha ayudado a cambiar mi perspectiva de la vida.

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: ¡Que interesante! El lenguaje es la forma en la que comprendemos el mundo que nos rodea y la forma en la construimos nuestra realidad. Incluso nuestra personalidad está fuertemente basada en el idioma que hablamos. Es comprensible que habiendo aprendido un idioma tan diferente como el chino tengas nuevas perspectivas del mundo.

CD: Así es. Yo nací en Alemania y hablaba alemán e inglés cuando era niño. Aprendí a hablar español también. Entonces hablé los tres idiomas en mi juventud. Yo solía tener sueños donde se hablaba en inglés, pero con un acento español.

ESH: ¿Y cuáles son tus estrategias para crear nuevos conocimientos en un mundo de constante cambio? ¿Cuáles son los retos de generar diseños que sean relevantes para las personas en su vida diaria? 

CD: La mayoría de los diseños que hacemos son dedicados a la actividad humana, pero incluso involucra la vida y el hábitat de otras criaturas. Seguir de cerca la actividad del ser humano siempre produce nuevos conocimientos, porque las personas están en constante cambio; cambian la forma en que interactúan entre ellos y la forma en la que existen dentro un espacio público. Por ello me gusta siempre estar observando a las personas a mi alrededor y cómo interactúan entre ellas. Me gusta mucho leer también. Intento leer sobre temas fuera de la arquitectura: matemáticas, ciencias, astronomía, historia. Me gusta también la antropología, la arqueología, incluso la geología y la biología. Todas estas disciplinas contribuyen a mi forma de ver la arquitectura. He aprendido sobre todos estos temas a lo largo de mi vida y cada uno de ellos me ha ayudado a formar nuevas perspectivas.

ESH: ¿Cómo es que Snøhetta decide aceptar o rechazar proyectos?

CD: Tendemos a no juzgar por tipo de proyecto. Habiendo dicho eso, hay proyectos que definitivamente nunca haríamos. Cárceles por ejemplo jamás las haríamos. Nunca nos han pedido el proyecto de una cárcel, por lo que no nos hemos visto en la necesidad de rechazarlo. Nosotros creemos profundamente en siempre mejorar las cosas; tal vez hacer cárceles más sanas. Pero creo que las cárceles en general, no importa que tan bueno sea el diseño, siempre serán problemáticas por el hecho que existan personas detenidas en ellas. Yo diría que una respuesta más directa a tu pregunta es que juzgamos a los clientes antes de juzgar los proyectos. Si es un edificio de oficinas o un centro comercial podríamos llegar a decir que no, si el cliente no estuviera comprometido con la comunidad inmediata a su edificio. Pero si fuera el caso contrario donde el cliente buscara crear valor en su contexto inmediato, en la calle y en las personas que viven alrededor de su obra, así como las personas que habitan su edificio, entonces tomaríamos el proyecto. Consideramos el valor que nuestra obra pueda tener en la sociedad en términos de pensamiento sustentable que promueva una forma más sana de construir. Así que no es el tipo de proyecto si no la visión del cliente. Y como resultado hemos hecho proyectos muy pequeños como muy grandes. Proyectos que van desde una casa de muñecas o un nido de ave hasta proyectos colosales como el nuevo Plan Maestro para investigación y desarrollo de Ford en Michigan. 

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: Has mencionado que tu familia tiene raíces en México. ¿Cuál es esa relación y como es que influencia el proyecto del MCA?

CD: Así es, yo soy americano y nuestra empresa es noruega y americana. Uso la palabra “americano” como un término que engloba tanto a América del Norte como a América del Sur. Personalmente nunca he dividido a las Américas. Creo que es una división política más que una geográfica. Yo no le encuentro sentido alguno. Pienso que las sociedades de Norte, Centro y Sur América son tan cercanas que dividirlas puede llegar a ser hasta racista, y no me parece. Prefiero hablar de América como un todo en conjunto. Mi padre nació en el desierto de Chihuahua, al borde de la frontera entre Nuevo México y Chihuahua. El nació en una época donde no había frontera. Su familia venía de ambos lados de la frontera al igual que mucha gente de esa época. Entonces tenemos raíces que datan de varios siglos, tanto europeos como indígenas. Siempre me he sentido muy cómodo en el desierto y me gusta visitarlo lo más posible. Mi familia por el lado de mi padre cocina platillos más cercanos a la tradición mexicana de esa parte de la frontera. No era una cultura ni mexicana ni estadounidense, sino más bien indígena de la zona, que por supuesto es parte esencial de la cultura y la historia de esa región. Es una historia hermosa. Siempre me ha fascinado la historia tan poderosa del mundo anglo-hispanoamericano. Hace un momento hablabas sobre el lenguaje y como las culturas se adaptan a través del lenguaje que hablan. El español es un lenguaje increíblemente intelectual e inusual, las bases son sencillas, pero cuando llegas a las conjugaciones es donde se vuelve complicado. Requiere de un gran intelecto para hablarlo de forma fluida. Siempre tengo un sentimiento cultural muy bello cuando estoy en México. Es una clase de espiritualidad natural. Esa es una de las razones por las cuales este proyecto es tan interesante para mí. Me dio la oportunidad de diseñar un edificio en este país. Es realmente un proyecto muy significativo para la ciudad de Guadalajara. Espero que este edificio transmita ese sentimiento conexión espiritual al mundo sin sentirse abrumador, pero aun así inspirar curiosidad e intriga.

ESH: ¿Por qué aceptaron la invitación de participar en el concurso arquitectónico del Museo?

CD: A decir verdad, hay muy pocos proyectos como este en el mundo. Podría llegar a parecer un museo ordinario donde se aprenden las bases de la ciencia y la evolución, pero este no es un museo así. Y desde su nombre en español, Museo de Ciencias Ambientales. No puedes traducirlo de forma tan precisa al inglés. Va mucho más allá de las “Natural Sciences” como los nombres de los museos más clásicos de este tipo. Pero si forzamos un poco la traducción, y usamos “Ambient Sciences” podemos entender la palabra “Ambient” como algo que está en todos lados, que existe todo el tiempo como un todo. Que fluye a través de ti, así como alrededor de ti. La mayoría de los museos de ciencias te muestran la ciencia desde lejos, como si fuera ajena a nosotros de alguna manera. Pero en el MCA, en este museo en particular, tú eres parte de la ciencia. Y te muestra como estamos integrados como una pieza en el todo. Este museo es un lugar muy especial y creo que eso viene en gran parte por la visión que ha tenido el director, Eduardo Santana Castellón, quien ha sido una gran influencia en mi forma de ver el mundo natural que nos rodea. Creo que todo aquel que visite este museo se verá influenciado de la misma manera.

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: Creo que es muy bella la forma en la que conceptualizas el propósito del edificio y del museo. Permíteme leer una pequeña descripción sobre el museo que ha realizado el equipo de museografía de la UdeG para poder poner en contexto a los lectores:

La narrativa museográfica y socio-ecológica de este museo es un poco extraña para un museo de historia natural. Se analizaron las tendencias socio-ecológicas a nivel global, de México y de Jalisco que llevaron a definir la misión en términos inusuales: “Comprender la ciudad e inspirar la conservación de la naturaleza que la sustenta.” La organización tradicional de los museos de historia natural suele ser por categorías taxonómicas (reino animal y vegetal; vertebrados e invertebrados; mamíferos, reptiles, aves, etc.) o por biomas mostrados en dioramas (por latitud, temperatura, precipitación, evaporación, vegetación, etc.) o por ecosistemas (definidos por los flujos de energía y los ciclos bioquímicos). Todas esas definiciones son independientes a los seres humanos. Podríamos estar ausentes. Decidimos utilizar paisajes, que por definición son inherentemente creados por el uso cultural del espacio natural. La categoría es tanto humana como lo es natural (si por “natural” nos referimos a aquello que no es humano, que en sí es un término problemático). Otro aspecto inusual de este museo es que, si bien México es uno de los 5 países más biodiversos del mundo, el museo ha optado por centrar su narrativa dentro del hábitat más artificial de nuestro planeta: la ciudad moderna.

¿Cómo es que el concepto de este museo se integra con las prácticas que Snøhetta ha estado desarrollando a través de los años? ¿Cuáles fueron sus inspiraciones y como es que se ligan con tu filosofía respecto al diseño?

CD: Ese es un gran párrafo el que has leído. Y realmente caracteriza el valor de este museo. Solo quiero resaltar que no encontrarán este tipo de pensamientos en otros museos de ciencias naturales. Esto está mucho más interconectado con la vida de lo que encontrarán en otro tipo de visiones. Para nosotros este fue un elemento muy importante mientras avanzábamos en el concurso. Nuestra empresa es un despacho de diseño muy inusual. No somos únicamente arquitectos, si no también paisajistas. Compartimos conocimientos todo el tiempo, y eso no es común en la mayoría de los despachos de arquitectura que tienden a segregar y separar sus oficinas por disciplinas. Y los arquitectos suelen ubicarse en un espacio donde se les reconozca como las personas más poderosas en la oficina. Nosotros no trabajamos de esa manera. Tratamos de dar un paso hacia atrás sobre esta supuesta posición de inherente poder. Al nosotros hacer esto, lo hacemos con la intención de permitir que nuevas formas de pensar y nuevos modos de conocimiento como el paisajismo e incluso el interiorismo ganen terreno y guíen el proyecto en nuevas direcciones que probablemente un arquitecto no lo hubiera llevado. Para nosotros, el párrafo que acabas de leer habla de cómo se deshacen los límites y las fronteras entre disciplinas. Me gustaría comentar, y no por sonar demasiado político, pero no me gustan las fronteras. No me gusta el control que hay entre ellas. No me gustan los pasaportes. En mi mundo ideal no deberían existir las fronteras. La realidad es que las fronteras solo dividen a las personas y su pensamiento; y lo mismo sucede con el conocimiento. Si tu separas la biología y la física entonces ambas sufren. Debemos remover estos bordes entre estas disciplinas de estudio, entre estas categorías de conocimiento. Estas categorías solo se desarrollaron en los últimos siglos de la historia de la humanidad. Ayudan para decir “soy matemático” o “soy médico”. Ayudan, pero si no tienes cuidado, terminan perjudicándote, porque no te permiten sumergirte en el traslape disciplinar. Esa misión del MCA es la que nos inspiró en Snøhetta, donde trabajamos eliminando las fronteras y los bordes. Para el museo nos inspiramos en el paisaje natural que rodea la ciudad de Guadalajara, por la arquitectura contextual que encontramos en ella de los grupos indígenas que habitaban estas tierras antes que los europeos y la arquitectura resultante del sincretismo de ambas culturas. Pensamos en cómo podríamos mezclar estos dos mundos, si esto fuera posible. Pensábamos que debía de existir alguna relación, aunque no fuera obvia, una relación entre el terreno natural y los objetos físicos que fueron construidos por los habitantes de esta región a través de los años. ¿Cuál sería esta relación? Y la conclusión a la que llegamos después de estar en los valles, las cañadas y paisajes montañosos, es que nos hacía sentir como si estuviéramos en un espacio definido. De forma similar que nos hacía sentir algunos elementos de la arquitectura colonial de la ciudad, pero con elementos arquitectónicos. Con sus patios interiores definían el espacio y sus columnas hacían que pareciera como los árboles de un bosque. Provocaban microclimas en los patios de la misma forma que se provocan en los valles y en los bosques. Pensamos en que pasaría si juntábamos estos dos mundos. Y de esa forma desarrollamos la idea de integrar los patios interiores como si fueran cañones. Formábamos valles como si fueran patios interconectados.

Esa fue nuestra inspiración para generar estos valles poco usuales como si un rio les hubiera corrido por el centro. No es un patio cuadrado como los diseños coloniales, y tampoco es valle linear como podría ser un rio. Son las dos cosas. Es un cuadrado con un valle orgánico que se le atraviesa. También nos percatamos mirando el Plan Maestro [del Centro Cultural Universitario donde se encuentra el Museo], que la localización [del Museo] no era óptima para atraer visitantes. Por lo que reubicamos el edificio levemente para que el corredor principal del campus, de la Biblioteca [Juan José Arreola] al el Auditorio [Telmex], pasara a través del edificio. De esta manera los usuarios en el día a día podrán caminar por el centro del edificio sin necesidad de comprar un boleto, ni estar interesado en la ciencia. Pueden solo caminar a través de él. Y esperemos que durante ese recorrido, los usuarios se detengan y digan —¡0h¡ ¿Me pregunto qué hay aquí? Y deseen conocer más. El edificio está rodeado de jardines naturales que forman parte de la narrativa de aprendizaje. Y nuevamente no tienes que entrar al edificio para ser parte de la experiencia, está integrada a las condiciones urbanas del sitio.  Esto también encaja perfectamente con la premisa de la visión del museo. Yo diría, una vez más, que esto no se ve comúnmente en museos. 

Hace un momento mencionaste la diversidad de los paisajes en México. México es un milagro. Tiene tantos recursos naturales y culturales. Su gente es increíblemente diversa, artística y creativa. Siempre que visito Guadalajara me encanta caminar por sus calles para observar la gran variedad de gente y de lugares. Y si observas el edificio te percatarás de como su diseño elimina las fronteras. Los espacios fluyen hacia otros espacios. No es como si fueras a un lugar para aprender de algo, y luego te mueves a otro espacio para aprender algo diferente. Todo está interconectado. Uno de los diseños originales, antes de quedarnos con la versión final, fue dividir en cuadrantes el edificio, cada cuadrante respondía las cuatro temáticas del programa de aquel entonces, y dejar al centro un espacio de reunión. Si comparas ese concepto con el diseño final podrás notar como al final decidimos integrarlo todo, es más fluido, carece de categorías discretas. Uno no nota donde termina un espacio y comienza otro. Y eso es algo que se refleja el diseño del edificio en sí mismo.

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: La vida es tal cual de esa manera también. 

CD: Si, es verdad. Siempre estamos tratando de encontrar un espacio que sea estable, pero si encontramos un espacio que sea demasiado estable, queremos salirnos de ahí y comenzar a ser más intuitivos. Siempre he dicho que la condición humana es el espectro entre la predictibilidad y el caos. Si tenemos demasiada predictibilidad comenzamos a anhelar por un poco de caos impredecible. Pero con demasiado caos deseamos la estabilidad. Siempre estamos en este balance entre estos dos mundos y por eso es que nuestra mente está literalmente dividida. Es simétrica y también tiene distintos componentes que ven y entienden el mundo de dos formas muy distintas. Somos el producto de nuestra mente y nuestro cuerpo es, aunque muy ágil, también muy frágil. Somos las dos cosas al mismo tiempo. 

ESH: Es verdad. Son este tipo de confrontaciones y de dicotomías las que nos hacen crecer como individuos y como especie. Pero volviendo al diseño, describes algo inusual, como si el edificio fuera un paisaje por sí mismo que ha sido erosionado por el agua. 

CD: Si; o erosionado por las personas.

ESH: Este nuevo “museo” también es disruptivo y se sale de las categorías tradicionales. Es probable que este sea el primer museo de historia natural diseñado en base la modalidad mexicana de reservas de la biosfera. Se dice que este “museo” será cinco instituciones bajo el mismo nombre: Un jardín público a petición de los vecinos, un centro de desarrollo comunitario, un centro de educación formal para adolescentes con laboratorios y salones de clases, un instituto de investigación de relaciones sustentables entre la ciudad y la naturaleza, y por supuesto, un museo. El componente de museo es un híbrido entre tres categorías tradicionales: un museo de historia natural, un museo de antropología e historia y un centro interactivo de ciencia. Las instrucciones del concurso arquitectónico pedían que el edificio ayudara a crear un espacio “socialmente permeable” y creo que el diseño de Snøhetta lo logró.

CD: Hay algo más, que también viene de la mente de Eduardo, el director del museo. Al comienzo del concurso él me dijo algo que ahora yo repito todo el tiempo en casi todos mis proyectos. Dijo: “Este proyecto será más exitoso si puede atraer a un público a 15 minutos de distancia a pie o en bicicleta”. En otras palabras, los vecinos del museo y la gente que vive sumamente cerca. No aquellos que tengan que manejar y viajar grandes distancias para llegar a verlo. “Si ese público que vive a 15 minutos del museo se enamora del proyecto, entonces la gente vendrá de todo el mundo a verlo”. Esto no funcionaría si fuera al revés. Si primero diseñas un proyecto que sea interesante para una audiencia internacional, entonces la población local se sentirá alienada. Pero si a la población local le encanta el proyecto entonces el mundo entero sabrá que es auténtico, real y valioso, y se sentirán atraídos hacía el carácter local que lo distingue. Esta fue una lección increíblemente importante para mí, y hoy es día en que sigo pensando en ello. Tengo fe en que este proyecto funcionará de esa manera; tendrá aquellos elementos que atraerán a alguien que le importe poco la ciencia, pero también para aquellos que son especialistas en cualquier tema relacionado con lo exhibido. Es poroso, tanto interdisciplinariamente, como lo es físicamente el edificio, porque puedes llegar y entrar desde cualquier dirección. Se podrá subir a la azotea y observar la ciudad y sus paisajes de una forma en la que normalmente solo los privilegiados pueden hacerlo. 

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Museo de Ciencias Ambientales (MCA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Image © Eduardo Santana Hernández

ESH: Es verdad, la azotea es un espacio completamente público. Lo diseñaron con ese propósito.

CD: Así es. Normalmente una persona común solo tiene acceso a ciertos niveles de la ciudad. Si eres alguien privilegiado, podrías tener una terraza en un piso alto o incluso vivir en alguna torre donde se aprecie la ciudad desde lo alto. Pero lo haces únicamente como alguien sumamente privilegiado. Para aquellos que no han corrido con la misma fortuna, nunca tendrán la oportunidad de experimentar la ciudad de una manera distinta. En este edificio cualquier persona podrá hacerlo ahora, subir a la azotea del museo para ver y experimentar la ciudad desde una nueva perspectiva mientras se disfruta de los jardines que hemos diseñado ahí arriba. No es una gran terraza desierta donde se tienen fiestas, aunque se pueden tener. Es más bien un paisaje verde construido sobre un museo.

ESH: Tengo entendido que este será el jardín de azotea más biodiverso de toda América Latina. 

CD: No me sorprendería. Es bastante grande y hay personas muy profesionales que saben lo que hacen detrás del concepto y diseño de esta azotea; lo que significa que no son arquitectos. Son paisajistas, biólogos y botánicos los que la están diseñando. No se ha forzado a que ese espacio sea meramente arquitectónico.

ESH: Una última pregunta. ¿Qué sigue para Craig Dykers y Snøhetta?

CD: Ir a la inauguración de este museo definitivamente está en mi agenda. Necesitamos lograr que esto se construya, porque será un edificio de elemental importancia una vez que se complete. Y no lo digo porque sea un edificio diseñado por nosotros. No siento que sea nuestro para serte honesto. Le pertenece a la gente que lo está programando y a aquellos que le darán uso, mucho más que nosotros. Me gustaría verlo terminado porque creo que el valor social que tendrá será formidable y por qué creo que el impacto que tendrá en México será tremendo. Así que eso definitivamente está en los primeros lugares de mi lista.

Mientras tanto, tenemos otros proyectos que no tienen una dirección tan distinta a este museo. Estamos construyendo la Biblioteca Theodore Roosevelt, el vigésimo sexto presidente de Estados Unidos. Será la primera vez que una biblioteca se construye para un presidente ya fallecido. Todas las otras bibliotecas se habían construido mientras el presidente aún seguía con vida. Ha sido un proyecto interesante por estar situado en Dakota del Norte cerca de la frontera con Canadá, en un paisaje conocido como los Badlands. Recordarás que antes te mencioné que mi padre era del desierto de Chihuahua. Las praderas áridas que se encuentran en los Badlands son una especie de extensión del desierto de Chihuahua. Cuando caminas por los Badlands de Dakota del Norte a tan solo cien o doscientos km de la frontera con Canadá, puedes encontrar una variedad de Opuntia o cactus de nopal. La mayoría de las personas no lo reconoce. También se encuentran muchas especies similares a las que se encuentran en el desierto de Chihuahua, pero un poco más pequeñas. Es un bioclima muy parecido que llega hasta la tundra al norte de Canadá. Es por lo mismo que prestamos especial atención al sitio donde estará esta biblioteca y su relación con el entorno. El hábitat, que es un elemento muy importante para el MCA, también es gran parte de nuestra filosofía de diseño. Hemos pensado en cómo podemos crear más hábitat para animales y plantas.

Tendemos a pensar solo en los humanos cuando construimos y hacemos estructuras icónicas. Hay otros elementos como plantas y animales que también son afectados directamente por las acciones que tomamos. También estamos desplazando a las aves, los insectos y los mamíferos a la par que construimos alrededor de todo el mundo. Estamos reconstruyendo hábitat a la par que construimos nuevos edificios, y es parcialmente lo que hicimos con el MCA en Guadalajara, que es donde comenzamos a pensar de esta forma.

Antes del MCA solíamos pensar en términos más tradicionales con respecto a la sustentabilidad, pero ahora pensamos de forma distinta. Y por supuesto, con el nuevo reto que representa el COVID-19, reconocemos el valor del exterior en nuestras vidas diarias, y lo hacemos en muchos niveles. Proteger el hábitat de los animales, como los murciélagos, que puedan portar nuevos virus, y no perturbar sus comunidades puede ayudar a reducir las probabilidades de contagiarnos. Necesitamos crear más espacios al exterior donde podamos respirar aire fresco y recibir luz natural. Estos son el tipo de conceptos que tenemos en nuestro horizonte a medida que avanzamos en esta nueva década.

En el plan maestro de la Ford Motor Company estamos construyendo un enorme hábitat al exterior que ayudará a balancear los grandes edificios de los departamentos de ingeniería e innovación. Este tipo de proyectos son una señal en el cambio de perspectiva y de paradigmas que tiene la industria respecto al hábitat, especialmente en la industria automotriz este es un gran cambio. Cualquiera que crea que no debemos pensar en este tipo de cosas, se está quedando atrás. Será obsoleto. 

ESH: Pues muchísimas gracias Craig, por tu tiempo, tus hermosas palabras y por permitirnos entender tu pensamiento y tu proceso respecto al MCA. Espero que el Museo abra pronto y verte aquí en Guadalajara para la inauguración.

CD: Me encantaría. Sería pura felicidad. Este proyecto es muy importante para nosotros y sabemos del impacto tan significativo que tendrá para la comunidad, por lo que tenemos esperanza de un futuro positivo.

Texto parcial de entrevista inédita grabada por Canal 44 de la Universidad de Guadalajara el 23 septiembre 2021. Entrevista, traducción y fotografías por Eduardo Santana Hernández, Departamento de Artes Visuales, Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, Universidad de Guadalajara.

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Sobre este autor/a
Cita: Eduardo Santana Hernández. "La arquitectura como historia de ficción: Craig Dykers de Snøhetta sobre el Museo de Ciencias Ambientales en México" 21 jun 2022. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/983892/la-arquitectura-como-historia-de-ficcion-craig-dykers-de-snohetta-sobre-el-museo-de-ciencias-ambientales-en-mexico> ISSN 0719-8914

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