
A medida que la población sigue migrando de las zonas rurales a las urbanas, el espacio es cada vez más escaso. Muchos asentamientos están cada vez más congestionados, escasean las viviendas adecuadas y asequibles y los sistemas de transporte se esfuerzan por intentar dar servicio a sus respectivos residentes. Pero por mucho que se hable de urbanización en relación con las personas, a veces también es necesario hablar de los animales que acompañan a esas personas: el ganado urbano, que desempeña un papel clave en la provisión de sustento a nivel individual, además de convertirse en una vía para el comercio comunal.
La presencia de ganado en los asentamientos urbanos dista mucho de ser una novedad. Tanto la civilización maya como la azteca practicaban la agricultura urbana, dentro de la cual la ganadería urbana existía en diversas formas. En el contexto contemporáneo, a medida que el suelo de las ciudades se transforma rápidamente para dar paso a las poblaciones migratorias, el suelo doméstico se mezcla con el agrícola, y a su vez con el suelo ganadero.









