Costa Rica es un pequeño país en América Central, internacionalmente reconocido por su turismo, biodiversidad y clima tropical. Dado este contexto, las estrategias de diseño tropical para el diseño de hoteles suelen ser más estudiadas, pero los proyectos de cabañas residenciales pueden representar un enfoque más quirúrgico para comprender el paisaje. A menudo situadas en ubicaciones remotas de bosques o selvas, estas cabañas, aparte de las estrategias de diseño tropical comunes, deben priorizar la durabilidad a largo plazo y los bajos costos de mantenimiento, particularmente en regiones donde el acceso para reparaciones es logísticamente difícil. Esto requiere una filosofía de diseño que favorezca tanto la resiliencia estructural como climática.
Construir en este contexto requiere respuestas de diseño precisas a dos factores principales de estrés ambiental: la precipitación extrema y la alta humedad. El clima tropical de Costa Rica, aunque varía según la altitud, generalmente presenta una precipitación media mensual que supera los 150 mm en muchas regiones. Esta carga constante de agua puede crear un efecto de "bulbo húmedo", donde el aire estancado y saturado acelera la degradación de los materiales interiores y genera incomodidad fisiológica para los habitantes. Para diseñar de manera efectiva bajo estas condiciones, la arquitectura contemporánea de cabañas emplea una estrategia de tres vertientes: mínima invasión del sitio, creación de gradientes térmicos y mitigación climática pasiva.
El 23 de diciembre de 1972, Managua, la capital de Nicaragua, fue golpeada por un sismo de magnitud 6.3. En cuestión de minutos, su núcleo urbano, que durante décadas había funcionado como un centro político y económico compacto, colapsó abruptamente. En el proceso de reconstrucción que siguió, las autoridades buscaron no solo reconstruir, sino reorganizar. Su objetivo era descentralizar la ciudad y prevenir futuras paralizaciones dispersando funciones a través de múltiples zonas. Uno de los resultados arquitectónicos más significativos de este cambio fue la nueva Catedral Metropolitana. Su lenguaje moderno simbolizaba tanto la continuidad institucional como la transformación urbana. Al hacerlo, encarnó la transición de Managua de una cuadrícula urbana centralizada de estilo español a una metrópoli contemporánea y descentralizada.
En las regiones costeras y selváticas de Costa Rica, la alta humedad y la intensa radiación solar dictan una estrategia arquitectónica centrada en la permeabilidad en lugar del encierro. A diferencia de las envolventes herméticas requeridas en climas fríos para retener el calor, la arquitectura costarricense utiliza la envolvente del edificio como un filtro climático para maximizar el intercambio de aire. El mecanismo principal para gestionar estos gradientes térmicos parece ser el alero sobredimensionado. Al extender el plano del techo significativamente más allá de la placa del piso, los arquitectos y arquitectas crean un amortiguador permanente de sombra profunda que reduce la ganancia solar y baja la temperatura ambiental antes de que el aire ingrese a la estructura. Esta estrategia, combinada con paredes permeables o inexistentes, permite un flujo de aire constante. Este es un requisito técnico crítico para el control de humedad y la prevención de la degradación de materiales a través del moho y la putrefacción.
La segunda edición del Premio de Arquitectura Ammodo ha reconocido a 26 galardonados por sus contribuciones al diseño social y ecológicamente responsable. Seleccionados entre 168 postulaciones de más de 60 países, los ganadores representan una amplia gama de prácticas, desde oficinas consolidadas hasta colectivos emergentes e iniciativas dirigidas por la comunidad. Cada uno recibe una subvención que varía entre €10,000 y €150,000 para apoyar el desarrollo continuo de sus proyectos. Más allá del reconocimiento y el apoyo financiero, la iniciativa de Arquitectura Ammodo también funciona como una plataforma de conocimiento, conectando a los premiados a través de regiones y facilitando el intercambio de ideas sobre temas clave identificados por el comité asesor.
El encuentro con VOID surge en el marco de la Bienal de Arquitectura Latinoamericana 2025, ofreciendo la oportunidad de explorar una práctica que escucha, cuida y acompaña. Su trabajo se configura como un acto de mediación: la investigación interdisciplinaria y la atención a la pluralidad de factores naturales y sociales permiten comprender las naturalezas del lugar. Desde su inicio en 2012, este proceso ha ido evolucionando, consolidando una postura que proyecta para hacer arquitectura desde y para el lugar: cuidando, sanando y regenerándolo, abriendo espacios donde los territorios sostienen y despliegan sus propios procesos adaptativos.
Celebrada en Pamplona del 23 al 26 de septiembre, la Bienal de Arquitectura Latinoamericana 2025 reunió a estudios emergentes y voces consolidadas del continente. La edición destacó por la calidad y diversidad de las prácticas seleccionadas: proyectos de gran riqueza formal y conceptual, desarrollados por estudios jóvenes pero de una solidez admirable, que reflejan la madurez y vitalidad del panorama arquitectónico latinoamericano actual.
Comayagua es una ciudad en el centro de Honduras ubicada en un valle del mismo nombre. Ocupa un lugar fundamental en la historia de la nación, habiendo servido como su capital colonial y republicana temprana durante más de 300 años. Sin embargo, cuando la capital fue reubicada a Tegucigalpa en 1880, la expansión urbana de Comayagua se detuvo, preservando inadvertidamente un amplio y rico patrimonio. A principios de la década de 1990, gran parte del legado arquitectónico de la ciudad estaba en un estado de deterioro. Reconociendo la urgente necesidad de protegerlo, los gobiernos de Honduras y España iniciaron un esfuerzo colaborativo, con el objetivo de poner en marcha un programa de restauración a largo plazo para crear un marco de políticas que asegure la preservación del centro histórico de la ciudad por los años venideros.
La Bienal de Arquitectura Latinoamericana 2025 (BAL 2025) abre este 23 de septiembre en Pamplona con una programación que combina conferencias, exposiciones y encuentros en torno a la arquitectura emergente de la región.
Detalle de la Red de Quioscos Garífuna. Imagen Cortesía de 24 Grados Arquitectura
¿Cómo puede la arquitectura restaurar la relevancia de los lugares olvidados? ¿Qué diálogos pueden surgir cuando los edificios y paisajes no son tratados como lienzos en blanco, sino como capas de memoria, identidad y potencial? Para la firma de arquitectura hondureña 24 Grados, estas preguntas dan forma a un enfoque basado en la adaptación, reutilización y diseño contextual. Sus proyectos van desde la restauración de antiguas plazas españolas y centros culturales hasta intervenciones en parques naturales y pueblos costeros en Honduras. Cada uno se fundamenta en la creencia de que el diseño puede retejer las relaciones entre las personas, el lugar y el patrimonio.
En 1975, Honduras estaba bajo un régimen militar que había estado en el poder durante más de una década, liderado en ese momento por el General Juan Alberto Melgar Castro. Durante este período, Tegucigalpa experimentó varios cambios grandes y sin precedentes. La afluencia de personas de diversas partes del país debido a la migración rural transformó la ciudad de un área urbana compacta en una metrópoli en expansión. Este crecimiento inesperado llevó al gobierno a implementar un esquema de desarrollo y planificación municipal, un proyecto que definiría el futuro de la ciudad y la evolución de su casco antiguo. Este artículo fue desarrollado con la colaboración del arquitecto hondureño Lisandro Calderón, quien se especializa en Planificación Urbana y es actualmente profesor en la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC), ubicada en Tegucigalpa, Honduras.
Tegucigalpa, la capital de Honduras, ofrece una mezcla dinámica del patrimonio arquitectónico del país con paisajes montañosos. Sin embargo, al igual que muchas otras ciudades de América Latina, enfrenta desafíos urbanos significativos como las disparidades de clase social y un tejido urbano fragmentado. En respuesta, han surgido varias iniciativas de diseño a lo largo de los años para abordar estos problemas. Uno de los ejemplos más destacados es la "Villa para Niñas", diseñada por la firma guatemalteca Solis Colomer Arquitectos, que ahora se ha ampliado para incluir una "Villa para Niños" desde 2017. Estos proyectos están dirigidos a niños de familias de bajos ingresos que a menudo enfrentan el riesgo de ser reclutados por pandillas. Juntos, construyen sobre un legado arquitectónico que ofrece un entorno seguro y de apoyo para crecer y aprender.
La arquitecta hondureña Ángela Stassano está contribuyendo al paisaje arquitectónico de Centroamérica con su investigación aplicada sobre diseños bioclimáticos. Con sede en San Pedro Sula, Honduras, sus proyectos se basan en técnicas patrimoniales locales para abordar las necesidades de los ambientes tropicales cálidos y húmedos. Stassano ha desarrollado su experiencia a lo largo de más de 30 años de investigación práctica, que culminó en una guía de arquitectura bioclimática que describe sus métodos de construcción en esta región. Uno de sus proyectos más notables, Las Casitas, es un complejo residencial que encarna esta investigación. El proyecto incluye múltiples casas tropicales energéticamente eficientes que aprovechan el clima local, lo que resulta en bajos costos operativos y de energía.
En las primeras décadas del siglo XXI, Honduras experimentó niveles más altos de crimen y violencia en comparación con sus otros vecinos centroamericanos. Esta situación hizo que el país fuera en gran medida evitado por la mayoría de los visitantes e inversores. Sin embargo, no impidió que Tegucigalpa, su capital, experimentara una explosión de desarrollos residenciales y de oficinas que actualmente están remodelando su horizonte. Definida por una topografía única y un clima tropical, la ciudad sirvió como campo de pruebas para los principios urbanísticos modernistas que contribuyeron a la transformación de un pequeño pueblo minero en una de las metrópolis más grandes de Centroamérica.
"Arquitectura, ciudad y activismo" son las palabras que definen a Taller ACÁ, una práctica emergente liderada por Jorge Villatoro y Hans Schwarz en la Ciudad de Guatemala. Entre sus proyectos se encuentran la Tiny House Quinn y el Centro Comunitario Plantando Semillas, que recientemente fueron seleccionados como los ganadores de Premios Danta en la Bienal de Arquitectura de Guatemala 2023. En la siguiente conversación, Villatoro y Schwarz nos cuentan en detalle sobre sus inspiraciones, procesos de trabajo y futuras proyecciones de la arquitectura, tanto en el país como en Centroamérica.
Este 15 de noviembre se inauguró la Bienal de Arquitectura de Guatemala 2023 en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias - uno de los espacios dedicados a las artes escénicas más importante del país. Si la edición anterior de 2021 comenzó a reconocer la importancia de la ciudad, la arquitectura y el urbanismo bajo el marco teórico Movilidad, esta nueva ocasión se preocupa de reconocer la importancia de los Espacios Públicos con el lema "La ciudad, sin muros". Durante tres días, este nuevo enfoque destacará como es uno de los factores más relevantes para ordenar la urbe, con un impacto significativo en los ciudadanos, favoreciendo aspectos sociales, psicológicos y físicos del individuo.
La ciudad de Panamá ha estado experimentando un renacimiento arquitectónico. Los edificios desactualizados y deteriorados con el tiempo, ahora están siendo renovados, restaurados y modernizados - y una de las principales oficinas que ha estado realizando esta tarea es Sketch, un estudio de arquitectura que se define como "energético, multidisciplinario y fiel creyente en que el diseño debe ser tanto inteligente como divertido".
Sus proyectos de renovación y remodelación como la Academia de Danzas STEPS, la galería DiabloRosso y el edificio de usos mixto La Moderna, son claros indicios de este espíritu transformador que gira en torno a la eficiencia y pertinencia. Conoce los proyectos en detalle, a continuación.
Parque en el Arroyo Xicoténcatl / Taller Capital. Fotografía: Rafael Gamo. Image vía "Diseño ecológico: Estrategias para la ciudad vulnerable: Infraestructuras verdes y espacio público en América Latina y el Caribe". BID
La mudanza de un país de 4 estaciones a uno de clima tropical en 1973, representó una experiencia de vida nueva y, en la práctica de la arquitectura, implicó adaptarse a la nueva realidad. El contacto con las costumbres y hábitos de la nueva vida que nos acogía, así como la arquitectura tradicional encontrada, indicaban que nuestra metodología de concepción de edificios debería modificarse para incorporar ese nuevo mundo con su clima y vivencias.