Cómo el proyecto "Espacios de Paz" está transformando los espacios comunitarios en Venezuela Pinto Salinas -- Oficina Lúdica + PKMN. Imagen Cortesía de PICO Estudio
En América Latina, los encuentros no nacen necesariamente de grandes gestos arquitectónicos o de planes urbanos monumentales. Emergen del entre, del espacio intermedio: el patio, el balcón, la acera, el corredor compartido. Estos espacios, a menudo considerados residuales o informales por la disciplina tradicional, son precisamente aquellos donde la cotidianidad construye vínculos.
De esta cultura latinoamericana surge una lógica espacial en la que la vida cotidiana se organiza de manera relacional y extensiva. Prácticas como sentarse en la puerta de casa, ocupar la acera, jugar en la calle, producen una ciudad vivida más allá de los límites formales del proyecto.
El espacio público a menudo se entiende como un espacio que no pertenece a nadie en particular, accesible colectivamente pero mantenido institucionalmente. Sin embargo, un número creciente de iniciativas está desafiando esta suposición al poner a prueba modelos de gestión compartida y propiedad distribuida. En París, Adoptez un banc introduce un enfoque basado en el patrocinio, permitiendo que individuos y grupos apoyen temporalmente y reclamen simbólicamente la responsabilidad por mobiliario público histórico sin comprometer su uso colectivo. En otras partes de la ciudad, los jardines comunitarios que operan bajo el marco de Main Verte demuestran un modelo autogestionado, en el cual los propietarios de terrenos públicos y privados retienen la propiedad mientras delegan el control diario a asociaciones de ciudadanos para la producción de alimentos y el uso compartido. En Nueva York, Common Corner representa un tercer camino, basado en la colaboración institucional y el diseño participativo, donde agencias públicas, organizaciones sin fines de lucro, diseñadores y residentes coproducen espacio público dentro de un contexto de vivienda pública. En conjunto, estos tres casos sugieren que el cuidado, la autoría y la responsabilidad pueden ser distribuidos entre ciudadanos e instituciones, produciendo entornos urbanos más resilientes y arraigados localmente.
Trabajando con el lugar en vez de contra él, la exposición "Arquitectura es Cooperación" comisariada por Josep Ferrando hace énfasis sobre el valor de la cooperación en la esencia de la arquitectura. Dando a conocer el trabajo de profesionales, organizaciones y comunidades en proyectos de cooperación impulsados desde España, la instalación se materializa a partir de un diseño expositivo en tierra y madera. De esta manera, entiende la elección de estos materiales no solo desde su estética o simbolismo sino desde su funcionalidad y compromiso con los principios de la economía circular. Hasta el 30 de septiembre de 2025, la muestra se expone en la Casa de la Arquitectura en Madrid resaltando la necesaria atención de la arquitectura sobre las demandas de las sociedades y colectivos más vulnerables alineando el lenguaje constructivo con el contenido de la exposición.
Bajo la temática Territorios Otros, el TSL México 2020 recibirá entre el 05 y el 18 de abril a 300 personas de 17 países latinoamericanos y una delegación europea (EASA). En dos semanas, estudiantes y arquitectos jóvenes de toda Latinoamérica trabajarán codo a codo en una serie de talleres constructivos a realizarse en seis comunidades de San Felipe del Progreso, una zona que registra uno de los mayores asentamientos de indígenas mazahuas de la región.