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Arquitectos: Besonias Almeida Arquitectos
- Área: 288 m²
- Año: 2021





Muchas de nuestras ideas sobre las ciudades del mañana están cambiando mientras enfrentamos los actuales y acentuados desafíos globales - desde la crisis climática hasta cómo viviremos juntos.
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Al mirar atrás los proyectos arquitectónicos publicados en 2020, como parte de nuestra revisión anual, podemos distinguir varios elementos y soluciones arquitectónicas recurrentes en términos de materiales, programas y usos.
Debido a que la industria de la arquitectura se mueve de forma menos acelerada que otras, encontramos muchos aspectos en el diseño y la construcción que vienen desarrollándose desde hace varios años, y en 2020 se han posicionado aún más fuertemente. Creemos entonces, que las tendencias en el mundo arquitectónico podrían definirse no solo por lo que ha sido recurrente y popular, sino también por aquello que ha demostrado ser relevante y sustancial.





Cuando se habla de arquitectura bioclimática, principalmente se hace referencia a las prácticas que buscan reducir los consumos de energía y el impacto ambiental de los edificios, ya sea durante su construcción –utilizando, por ejemplo, materiales que disminuyan la huella de carbono o incorporando procesos responsables y adecuados al sitio donde se implantan- o durante su vida útil. Esta combinación de elementos, da como resultado arquitecturas pasivas que aspiran a lograr una reducción en el consumo de energía a largo plazo –ya sea complementando ciertos sistemas mecánicos de ventilación, calefacción y enfriamiento con otros medios pasivos o utilizando en su totalidad sistemas alternativos- mediante la adecuación del diseño, su geometría y su orientación, al relieve, el clima, la vegetación natural, el asoleamiento y la dirección de los vientos predominantes del territorio donde se emplazan.

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“El espacio público expresa la democracia en su dimensión territorial. Es el espacio de uso colectivo. Es el ámbito en el que los ciudadanos pueden (o debieran) sentirse como tales, libres e iguales. En donde la sociedad se escenifica, se representa a sí misma, se muestra como una colectividad que convive, que muestra su diversidad y sus contradicciones, que expresa sus demandas y sus conflictos. Es donde se construye la memoria colectiva y se manifiestan las identidades múltiples.” [1]
A través de la audiencia pública más larga de la historia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 97,23% de los ciudadanos y ciudadanas participantes se manifestaron en contra de la aprobación del proyecto de ley que busca habilitar la privatización y posterior edificación de un porcentaje de tierras en el borde costero del Río de la Plata (Buenos Aires, Argentina). Las audiencias, desarrolladas entre el 27 de noviembre del 2020 y el 28 de enero del 2021, contaron con 2057 expositores, entre los que se encontraban miembros de diversas fundaciones, arquitectos y arquitectas, paisajistas, ambientalistas, organizaciones políticas, los propios autores del proyecto y, en su mayoría, ciudadanos de Buenos Aires. De todos ellos, solo 55 participantes se manifestaron a favor.

El año 2020 trajo consigo un torbellino de desafíos que pusieron bajo control muchos aspectos de la vida cotidiana. Marcados por la pandemia, todos necesitamos, de alguna manera, reinventarnos para resistir este momento único. Con la ciudad, no fue diferente. Covid-19, así como otras enfermedades infecciosas (como la peste negra y la gripe española, entre otras) abrieron la relación entre su proliferación y urbanización. Un análisis fácil de realizar cuando los datos muestran que la propagación del virus ha sido mucho mayor en los grandes centros urbanos.
En este sentido, la crisis de salud ha suscitado discusiones sobre el modelo de urbanización al que están sometidas nuestras ciudades, un modelo de aglomeraciones dispersas que prioriza la movilidad a través de los vehículos de motor. Wilson Ribeiro dos Santos, profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la PUC-Campinas –en un artículo elaborado en alianza con Sidney Piocchi Bernardini y Gabriela Celani– afirma que este modelo de urbanización en el que el comercio y los servicios se concentran en el centro de la ciudad, mientras que en la periferia se ubican áreas estrictamente residenciales y condominios cerrados, es por eso que se terminó acelerando la propagación del virus, ya que personas de todos los puntos de la ciudad necesitan viajar diariamente al mismo lugar, donde trabajan, estudian, van al médico, etc.
