
Desde Tafí del Valle a San Carlos de Bariloche, la implementación de la piedra natural en la arquitectura argentina contemporánea deja entrever las decisiones de arquitectos y arquitectas que buscan mantener un diálogo con su entorno circundante como así también resaltar la pureza de los materiales. Si bien la piedra resulta ser uno de los materiales de construcción más antiguos que ha perdurado a lo largo de la historia, su aplicación en viviendas de Uruguay, Brasil o México destaca caracteres diferentes en relación a sus texturas, formas, matices y tramas.
Al intervenir en diferentes topografías, algunas prácticas arquitectónicas en Argentina optan por potenciar y revalorizar los procesos constructivos, técnicas y materiales tradicionales de cada sitio haciendo referencia, por ejemplo, a las pircas de piedras. Como sostiene la Real Academia Española, las pircas representan paredes de piedra en seco. Utilizadas por culturas preíncas como las amaichas, tombones, quilmes, etc., se trata de muros de baja altura realizados con piedras de diversos tamaños y formas que se encastran sin usar mortero ni ningún tipo de argamasa. Ya sea actuando como muros de contención o divisorios, sirven para establecer límites y fronteras como también delimitar áreas. En algunas ocasiones, se encuentran pircas en senderos de montaña, que funcionan como refugios realizados por los habitantes originarios.

















