
Frente a las diversas formas de habitar que caracterizan a las sociedades contemporáneas y su grado de adaptabilidad a futuros usos en la arquitectura, la figura de los altillos representa una oportunidad para diseñar desde espacios de almacenamiento y guardado hasta concebir espacios de estar, estudio, ocio o mismo de descanso tanto para sus habitantes como también para sus posibles visitas. Dependiendo de sus escalas, tamaños y proporciones, estos espacios en altura permiten sacar provecho de los ambientes interiores en los apartamentos que, en algunas ocasiones, carecen de un metraje suficiente para realizar este tipo de funciones a nivel y disponen de determinada altura para poder realizarse.
Si bien no existe una única manera de disponer un altillo en relación a otro espacio, es necesario establecer un vínculo entre ambos ambientes contemplando desde el soporte de su propio peso hasta el de las actividades a desarrollar. El uso de escaleras móviles, fijas o integradas en diferentes tipologías de mobiliarios facilita el acceso a estos espacios en altura y constituye una herramienta común en la delimitación de dichos espacios intermedios.


















