
Desde las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación atmosférica hasta la deforestación, una de las principales causas que contribuyen al aumento de la temperatura del planeta son las emisiones de los sistemas de transporte. Abordando desde su historia y evolución hasta los principales problemas y desafíos, el desarrollo y la aplicación de la movilidad eléctrica en las ciudades refleja una transición que implica una combinación de medidas y políticas a nivel global para alcanzar un transporte más limpio y sostenible. Idear instalaciones seguras y cómodas para caminar o andar en bicicleta, fomentar el uso del transporte público y la movilidad compartida, diseñar calles más limpias y eficientes incluyendo a los vehículos eléctricos, entre otras acciones, forman parte de un creciente esfuerzo mundial para reducir las emisiones de carbono.
Si bien los vehículos eléctricos se inventaron antes que los vehículos con motores de gasolina y diesel en la primera mitad del siglo XIX, durante los últimos 20 años han experimentado importantes avances tecnológicos reduciendo sus costes además de reducir su impacto ambiental y aumentar su utilidad. Hacia 1834, Thomas Davenport inventó el primer vehículo eléctrico movido por una batería al construir un pequeño tren con una vía circular además de inventar el primer motor eléctrico de corriente continua (CC). Los años subsiguientes se fueron desarrollando diferentes avances y descubrimientos, aunque el problema principal de los vehículos eléctricos se concentraba en las baterías. El consumo de zinc de una batería resultaba cuatro veces más costoso que el carbón de una máquina de vapor, por lo que competía en ese momento con el motor eléctrico.
















