
¿Cuántos estudiantes de arquitectura se sientan a escuchar las necesidades de una comunidad para transformarlas en un proyecto que se construirá durante el ciclo académico? Pocos. Si bien hay varios cursos participativos en las universidades, se quedan muchas veces en propuestas –geniales a propósito–, pero no llegan a materializarse; aunque claro, nos dejan inspirados. Y otros proyectos que sí se construyen no necesariamente tuvieron un exhaustivo diálogo con los habitantes del lugar a intervenir. En los últimos años, los alumnos de las facultades de arquitectura del Perú se están acercando cada vez más a la realidad reconociendo que nuestro país es un laboratorio de experimentación aún en proceso de construcción. Y este proyecto que les presentaremos es el primero de tal complejidad que es construido dentro del taller de una universidad.





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