Características y diferencias de los estilos arquitectónicos

Hace mucho tiempo que la historia de las civilizaciones viene siendo contada y enseñada de forma lineal, con un sentido evolutivo en pos de una aprehensión facilitada por una didáctica más directa. A menudo se cuestionó este método de pensar y organizar la forma en que los eventos o manifestaciones culturales ocurrieron a lo largo del tiempo en las diversas partes del mundo, con especificidades que a menudo se dejan de lado en las grandes narrativas históricas producidas sobre todo en el ámbito occidental y europeo.

A pesar de esto, también es un hecho que a menudo es práctico entender de forma más simplificada como un evento lleva a otro en la historia, ya que puede ayudarnos a tener un panorama -aunque superficial- más amplio de lo que la humanidad produjo y pensó durante el paso de los años. En este sentido, en el caso de la historia de la arquitectura, es interesante comprender cuáles fueron los principales movimientos y estilos consagrados que surgieron a lo largo del tiempo, como sus reacciones, continuidades o rupturas, en relación a lo que se venía produciendo antes. De esta forma, presentamos a continuación algunos de los estilos y movimientos arquitectónicos más influyentes de la historia, sus características y singularidades.

Clásico

Ruínas del Partenón de la Acrópolis de Atenas, Grécia. © Kristoffer Trolle via VisualHunt.com / CC BY

Lo que se entiende como Arquitectura Clásica se refiere a la producción de edificios de la Grecia Antigua desarrollados en el período entre los siglos VII a.C y IV a.C. Sus principales ejemplares son los templos religiosos de grandes dimensiones construidos en piedra, proyectados a partir de principios de orden, simetría, geometría y una creación de perspectiva. Una característica marcante de su expresividad son las columnas, que establecieron lo que se conoció como los "órdenes" arquitectónicos dórico, jónico y corintio. La gran obra de expresión Clásica es el Partenón, construido en la Acrópolis de Atenas en el siglo V a.C. con las características más marcadas del estilo - un volumen construido sobre un basamento que sostiene una secuencia de columnas con capiteles que a su vez soportan un frontón.

Románico

Catedral de Santiago de Compostela. © Luis Miguel Bugallo Sánchez, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

Generado en Europa entre los siglos VI y XI, este estilo arquitectónico tiene una importante relación con el contexto histórico en el que se inserta. En un momento en que los países europeos luchaban entre sí y se protegían de invasiones, las construcciones inspiradas en la arquitectura de la Roma Antigua Republicana se caracterizaban por tener paredes gruesas y resistentes con aberturas mínimas en arcos semi-circulares. Sus principales ejemplares fueron las iglesias construidas en el período, teniendo como representante del estilo la Catedral de Santiago de Compostela, en España, una obra de planta en cruz con naves en forma de bóveda construidas en piedra. Este proyecto fue construido en el contexto de la Reconquista Cristiana, en medio de las Cruzadas, y es el mayor ejemplar del estilo aunque más tarde haya sufrido intervenciones que le otorgaron elementos de otras tendencias, como el gótico y el barroco.

Gótico

Catedral de Reims. © Johan Bakker, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

Lo que hoy en día conocemos como arquitectura gótica tuvo como nombre original Opus Francigenum, u "Obra Francesa". Tuvo su origen en la alta Edad Media de Francia, entre los años 900 y 1300. Fue sólo durante el período Iluminista que acuñó el término "gótico" para referirse a la arquitectura vertical y majestuosa de los ejemplares producidos en ese período. Así como ocurre con el estilo románico, las principales obras góticas están relacionadas con construcciones eclesiásticas, es decir, son iglesias y catedrales que congregan características típicas del estilo, como el arco de ojiva y las bóvedas con nervios diagonales. La mayoría de los edificios de referencia gótica son considerados Patrimonio Mundial de la UNESCO, como es el caso de la Catedral de Notre-Dame en París y la Catedral de Reims.

Barroco

Igresia de Jesús en Roma. © Alessio Damato, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

En el siglo XVI, con Europa bajo régimen monarquista, la arquitectura barroca comienza a expresarse con gran fuerza en los edificios sacros, dado que gran parte de su producción aborda los esfuerzos del movimiento de Contrarreforma, que negaba el norte racional de simetría propuesto por el Renacimiento y buscaba una plasticidad de forma más intensa, emotiva e imponente a través de un diseño sinuoso. Con ornamentos y elementos que buscaban establecer un sentido de dramaticidad en las obras, por el contraste, sobre todo de claro y oscuro, la arquitectura barroca recurría a los elementos estructurales como verdaderas plataformas para los elementos decorativos. Un ejemplo precursor de este estilo de arquitectura es la Iglesia de Jesús en Roma, que ostenta la primera fachada verdaderamente barroca.

Neoclásico

Altes Museum, Berlin. © Avda, via Wikimedia. Licença CC BY-SA 3.0

A partir del siglo XVIII, la arquitectura del período neoclásico inició los esfuerzos para retomar el lenguaje de lo que se produjo en la antigüedad clásica griega y romana. Su expresión se relaciona fuertemente con el contexto social y económico en el que se inserta, la Revolución Industrial en Europa y un momento en que estudiantes de clase media-alta inauguraron la tradición del Grand Tour, es decir, grandes viajes por el continente donde entraban en contacto con la producción existente en otros países, recolectando referencias que en ese caso se retomaron de forma bastante directa de la producción del período antiguo. El retorno a las raíces de la producción cultural europea de ese momento hace resurgir una arquitectura de orientación racional y simétrica que se origina como una respuesta anti-barroca. Este movimiento se extendió por un largo período, hasta el siglo XIX, y se manifestó en varios países, lo que estableció diversos momentos y rasgos diversos en el conjunto de su producción.

Beaux Arts

Grand Central Terminal, Nova Iorque. © Eric Baetscher, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

El estilo académico tiene origen en la Escuela de Bellas Artes de París, a mediados de los años 1830. Por un lado estableció un lenguaje que hacía referencia a otros períodos, como el neoclasismo francés, el gótico y el renacentista, pero por otro empleó materiales modernos en sus obras, como el vidrio y el hierro. A pesar de haber surgido en Francia, ese estilo estableció relaciones con la arquitectura norteamericana al servir como referencia para arquitectos como Louis Sullivan, conocido como "el padre del rascacielos" en Estados Unidos y mentor de nombres importantes de la arquitectura moderna como Frank Lloyd Wright. En términos formales, los edificios de este movimiento presentan una ornamentación escultórica mezclada con líneas modernas. En Europa, un importante ejemplar del estilo es el Grand Palais de París, y en Estados Unidos, la Estación Central de Nueva York.

Art Nouveau

Entrada de la estación de metro Porte Dauphine en Paris. © Moonik, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

Estilo internacional enfocado en la arquitectura y las artes decorativas, recibió varias nomenclaturas, como Jugendstil, o "arte de la juventud", en alemán. Sus principios sirvieron para orientar la producción de diversas áreas, como la arquitectura, la pintura, el diseño de mobiliario, la tipografía, entre otros. Como reacción a los estilos eclécticos que predominaban en Europa en el siglo XIV, el Art Nouveau se manifestó en la arquitectura a partir de los elementos decorativos: los edificios, repletos de líneas curvas y sinuosas, incluían adornos inspirados en formas orgánicas de la naturaleza como plantas, flores y animales, tanto en términos de diseño como en el uso del color. Sus primeras manifestaciones construidas se deben al arquitecto belga Victor Horta, pero sus ejemplares más emblemáticos, los accesos a las estaciones de metro en París, son autoría del francés Héctor Guimard.

Art Déco

Théâtre des Champs-Élysées, Paris. © Coldcreation, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

Justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, surgió en Francia el estilo Art Déco, que al igual que el Art Nouveau, influenció diversas áreas del diseño y la arquitectura. Combinando un diseño moderno con elementos artesanales y materiales de lujo, el movimiento representó en su auge un momento de gran creencia en el progreso social y tecnológico en el continente. Auguste Perret, arquitecto francés pionero en el uso de hormigón armado en Europa, fue el responsable de proyectar uno de los primeros ejemplares de la arquitectura Art Déco, el Teatro de los Campos Elíseos, una construcción de 1913 que combinaba las características del movimiento y marcaba un alejamiento del lenguaje propuesto anteriormente por el Art Nouveau.

Bauhaus

Bauhaus Dessau. © Thomas Lewandovski

Desarrollada en el marco de la primera escuela de diseño del mundo, la arquitectura moderna propuesta por la Bauhaus se encontraba inserta en un discurso que iba desde el diseño de mobiliario a las artes plásticas, en una postura de vanguardia para la Alemania de finales de la primera década del siglo XX. La producción industrial y el diseño de productos se encontraban absolutamente presentes en las propuestas arquitectónicas de la escuela, que adoptan una fuerte postura que evita referirse a herencias o referentes pasados. Uno de sus fundadores y principales nombres, Walter Gropius, apostó por métodos de enseñanza revolucionarios, aplicando esos principios en sus obras, modernas y funcionalistas.

Moderno

Casa Weissenhof-Siedlung en Stuttgart, proyecto de Le Corbusier. © Andreas Praefcke, via Wikimedia. Licencia CC BY 3.0

A grandes rasgos, el conjunto de los movimientos culturales de la primera mitad del siglo XX se conoció como Movimiento Moderno. Se trata de un momento de producción en la historia que ha tenido diversos representantes en varios países: se podría decir que la escuela de la Bahuaus fue pionera del movimiento moderno en Alemania, Le Corbusier en Francia, Frank Lloyd Wright en Norteamérica, e incluso inspiró el Movimiento Constructivista en Rusia. En términos de formulación, la arquitectura moderna reunía todas estas vertientes en el CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), momento en que se reflejaba en conjunto las pautas de lo moderno y cómo debían ser traducidas en términos materiales.

Además, es muy notorio el rol que Le Corbusier asumió en la comprensión de la arquitectura moderna, sobre todo por su capacidad de síntesis reflejada tanto en proyectos como en discursos de los preceptos que adoptaba en su producción. El ejemplo de ello es su formulación, en 1926, de los "Cinco Puntos de la Nueva Arquitectura", también conocidos como los cinco puntos de la arquitectura moderna: planta libre, fachada libre, pilotis, terraza jardín y ventanas horizontales.

Post-moderno

Portland Building, proyecto de Michael Graves. © Steve Morgan, via Wikimedia. Licencia CC BY-SA 3.0

A partir de 1929, con el inicio de la Gran Depresión, se inaugura una corriente de crítica a la arquitectura moderna que se establece hasta el final de la década de 1970. La arquitectura posmoderna tiene representantes en América y Europa, propone algunos principios centrales del modernismo a partir de una nueva perspectiva histórica y compositiva, tanto en discurso, como manifiestos y proyectos construidos. Se adaptaron diversas estrategias de debate y cuestionamiento, por medio de una vertiente de ironía que tenía un intenso interés en la investigación de la cultura popular. En el contexto norteamericano, el libro ‘Aprendiendo de Las Vegas’ es una de las obras más representativas de la reflexión posmoderna.

Deconstructivismo

Parc de la Villette, proyecto de Bernad Tschumi. © victortsu on Visual Hunt / CC BY-NC

En la arquitectura deconstructivista es donde se comprende de forma más amplia el posmodernismo. Es una corriente inaugurada en los años 1980 que pone en cuestión los preceptos de proyecto y los procesos de formulación de diseño, a partir de la incorporación de dinámicas no lineales en el raciocinio de la disciplina. Con una continuidad que perdura hasta la producción contemporánea, esta tendencia se relaciona con dos principales líneas de inspiración: la deconstrucción, corriente de análisis literario y filosófico de los años 1960 que repite y desmonta los modos tradicionales de pensamiento; y el constructivismo, movimiento artístico y arquitectónico ruso de principios del siglo XX. Un marco para el deconstructivismo es la exposición organizada en 1988 en el MoMA, cuando el entonces curador Phillip Johnson reunió la producción de Peter Eisenman, Frank Gehry, Zaha Hadid, Rem Koolhaas, Daniel Libeskind, Bernard Tschumi y Wolf Prix, como una declaración de lo que era relevante en la arquitectura contemporánea.

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Sobre este autor/a
Cita: Daudén, Julia . "Características y diferencias de los estilos arquitectónicos" [Características e diferenças de 12 estilos arquitetônicos] 08 ago 2018. ArchDaily México. (Trad. Dejtiar, Fabian) Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/899852/caracteristicas-y-diferencias-de-los-estilos-arquitectonicos> ISSN 0719-8914

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