El diseño de interiores se ha convertido progresivamente en un tema de interés entre arquitectos y diseñadores. Habiendo pasado más tiempo en interiores recientemente, los practicantes han estado experimentando con sus espacios y explorando diferentes enfoques de escala, comodidad y estética. Al igual que todo lo demás, el diseño está muy influenciado por factores externos; cualquier cambio en el estilo de vida de las personas influye en cómo responden a él, ya sea consciente o inconscientemente. Y aunque esta dinámica se ve a menudo en la moda o el diseño gráfico, también se ha notado en el diseño de interiores. Después de años de espacios lineales, limpios y refinados, se revivieron las siluetas curvas, convirtiéndose en una de las tendencias de diseño de interiores dominantes en todo el mundo.
En lo que respecta a la historia, el arte y la arquitectura siempre han sido disciplinas interrelacionadas. Desde la elaboración del movimiento barroco hasta el marco geométrico del modernismo, los arquitectos se inspiraron en enfoques, técnicas y conceptos estilísticos de los movimientos artísticos históricos y los tradujeron en estructuras habitables a gran escala. En este artículo, exploramos 5 de los muchos movimientos artísticos que allanaron el camino para la arquitectura moderna, analizando cómo los arquitectos tomaron prestado de sus características y enfoques de diseño para crear sus propias composiciones arquitectónicas.
Villino Florio, em Palermo. Edifício no estilo liberty, combinando elementos medievais, barrocos, nórdicos e contemporâneos. Obra do arquiteto Ernesto Basile. Créditos: GiuseppeT em Wikimedia Commons
El art nouveau, o arte nuevo, fue un movimiento artístico que surgió en Bélgica a finales del siglo XIX y que se extendió rápidamente a varios países del continente europeo y Estados Unidos. Arte “nuevo” porque rechazó cánones y marcó una ruptura con el pasado. Alentados por los resultados y cambios traídos a la sociedad por la Segunda Revolución Industrial, los artistas del movimiento buscaron crear un lenguaje que acompañara los avances en este contexto y superara la antigüedad, el academicismo y el conservadurismo en la estética. Así, en sus obras emergen elementos clásicos combinados con elementos contemporáneos y se fusionan diferentes estilos para formar un conjunto original.
Con un siglo de historia, la Confitería del Molino, obra del arquitecto Francisco Gianotti, nacido en Italia en 1881 y llegado a nuestro país en 1909, es uno de los hitos patrimoniales de la Arquitectura argentina. Luego de permanecer cerrado durante más de 20 años, en julio de 2018, el Congreso Nacional tomó posesión del inmueble y dio inicio a las tareas de recuperación. Particularmente en Argentina donde, por descuidos o desinterés, un gran número de obras de valor patrimonial se han perdido, proyectos de este tipo nos invitan a pensar cuál es el rol de la arquitectura en la construcción de la memoria colectiva de una ciudad.
A un observador contemporáneo, las líneas fluidas y la ornamentación de carácter naturalista del Art Nouveau pueden no parecerle particularmente radicales. Para algunos, el Art Nouveau puede incluso ser considerado como un último suspiro del Clasicismo del siglo XIX, una etapa previa a la aparición del inconfundible Art Decó moderno y los estilos internacionales. La Casa van Eetvelde, diseñada en 1897 por Victor Horta -arquitecto considerado padre del Art Nouveau- sugiere una historia diferente. Con su estrategia espacial y el uso expresivo de nuevos materiales industriales, la Casa van Eetvelde es un testimonio claro de cómo la innovación caracterizó a este "Arte Nuevo".
En el corazón de Palermo se encuentra una gran estructura de hierro y vidrio, que guarda en su interior especies cuyos orígenes se remontan a lejanas épocas, anteriores a los dinosaurios. Hablamos del invernadero principal del Jardín Botánico Carlos Thays en Buenos Aires.
Hace mucho tiempo que la historia de las civilizaciones viene siendo contada y enseñada de forma lineal, con un sentido evolutivo en pos de una aprehensión facilitada por una didáctica más directa. A menudo se cuestionó este método de pensar y organizar la forma en que los eventos o manifestaciones culturales ocurrieron a lo largo del tiempo en las diversas partes del mundo, con especificidades que a menudo se dejan de lado en las grandes narrativas históricas producidas sobre todo en el ámbito occidental y europeo.
En toda la ciudad de Bruselas, la arquitectura de Victor Horta va desde lo inocuo hasta lo vanguardista. Si bien muchos de sus edificios se completaron con el estilo tradicional de Beaux Arts, son sus obras de Art Nouveau -la mayoría casas de la elite belga- las más reconocidas y queridas.
Emergiendo de la tradición de las artes decorativas, y de alguna manera anticipando la embestida del modernismo, los edificios Art Nouveau de Horta se erigieron durante una década fugaz, aproximadamente de 1893 a 1903.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 y diseñada por Antoni Gaudí en Barcelona cuando tenía 30 años (1883-1889), la casa Vicens se convertirá en museo y abrirá sus puertas al público durante el segundo semestre de 2016.
Su actual propietario, una sociedad filial del grupo financiero andorrano Mora Banc Grup, actualmente trabaja en la restauración y la coordinación museográfica y artística de la muestra. "(Se trata de) un trabajo esencial para entender su lenguaje arquitectónico único y el desarrollo del Art Nouveau en Barcelona", explicó en una reciente entrevista Mercedes Mora, Executive Manager del nuevo proyecto catalán.