Entre 2 metros y un kilómetro de aire: Reflexiones sobre la distancia y la contaminación urbana

Entre 2 metros y un kilómetro de aire: Reflexiones sobre la distancia y la contaminación urbana

Este artículo reúne algunas reflexiones de la investigación sobre la contaminación del aire llevada a cabo para la participación de Catalunya en la Bienal de Venecia 2021, realizada por 300.000Km/s bajo la dirección de la comisaria Olga Subirós en 2019.

Desde la agencia de urbanismo 300.000Km/s, entendemos el territorio como un conjunto y como un torpe equilibrio de distancias que separan todas las cosas que se combinan para la vida humana. Una manera de mirar el territorio que no se fija tanto en lo que contiene sino en cómo las cosas se relacionan entre ellas: cuáles son las distancias entre el hogar y el trabajo, entre los compañeros de trabajo y amigos, entre quien tiene rentas altas y quien tiene rentas bajas, etc.

Una visión escalable en el espacio que, por último, es capaz de englobar todo el planeta, que es finito, y sólo se cuestiona cómo las cosas se separan.

Justamente a lo largo de la pandemia las distancias que configuran la vida urbana han sido constantemente el centro de la polémica y motivo de las medidas de contención: los dos metros mínimos entre dos personas y el kilómetro máximo de radio desde el propio hogar (dentro del cual tuvimos que abastecernos durante la salida del confinamiento, en el caso de España). Unas distancias que han puesto en crisis la falta de aceras capaces de garantizar estos criterios de alejamiento entre dos peatones o, incluso, la falta de servicios en el entorno urbano para un correcto abastecimiento dentro de este kilómetro.

Durante el confinamiento, en que hemos practicado un simulacro de modelo urbano y de vida comprendido entre los dos metros y el kilómetro de distancia, hemos reducido las emisiones de gases contaminantes a niveles pretéritos, también en el caso de Barcelona que desde tantísimos años incumple los niveles máximos recomendados por la OMS y obligados por Europa. Ahora bien, en pocas semanas hemos vuelto a remontar los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) hasta sobrepasar, al alza, las emisiones del mismo período del año pasado. ¿Cómo hemos abandonado tan rápidamente un modelo de vida que velaba por nuestra salud?

Mapa de la vulnerabilidad residencial (300.000Km/s) En rojo la antigüedad de la  edificación, proporcional a la dimensión del punto, en azul el deficiente estado de conservación de la construcción proporcional a la dimensión del punto, y en amarillo las zonas que acusan mayores excesos de contaminación. Image © 300.000Km/s
Mapa de la vulnerabilidad residencial (300.000Km/s) En rojo la antigüedad de la edificación, proporcional a la dimensión del punto, en azul el deficiente estado de conservación de la construcción proporcional a la dimensión del punto, y en amarillo las zonas que acusan mayores excesos de contaminación. Image © 300.000Km/s

Ahora, tratemos de entender esta idea de distancia mencionada al inicio no como un concepto geométrico sino como si esta fuera una sustancia sólida: un éter denso, casi transparente y aparentemente ligero que está hecho de aire. La distancia entendida como una sustancia que contiene el oxígeno que necesitamos para respirar a la vez que desgraciadamente incluye numerosos contaminantes: partículas y compuestos gaseosos producto del esfuerzo realizado en el intento de aproximar los diversos puntos separados en el territorio por este mismo aire que llena la distancia.

Unas emisiones de NO2 que provienen de los motores de explosión de los vehículos que desplazan personas y mercancías por doquier. También, unas partículas sólidas en suspensión (entre 7 y 30 veces más pequeñas que la sección de un cabello humano) que son producidas cuando la distancia entre varios cuerpos se acorta hasta hacer roce y pulverizarse en el aire; y que provienen de varias combustiones, del contacto de los neumáticos con el asfalto, o del polvo de las obras en la calle, entre otros. Partículas, estas últimas, tan finas que se infiltran en el interior de las células en un viaje que comienza por los pulmones y continúa por el flujo sanguíneo, hasta llegar a una gran número de órganos de los que, año tras año, los investigadores obtienen más evidencias de los impactos negativos de su mal funcionamiento.

Este aire (tan difícil de describir como la complejidad urbana que el exhala) es el objeto de la investigación que estamos desarrollando para la participación de Cataluña en la Bienal de Venecia de 2021, impulsada por el Instituto Ramón Llull y bajo la dirección de la comisaria Olga Subirós. Esta investigación ha contado con la colaboración y cooperación de grandes instituciones y empresas ubicadas en Cataluña pioneras en el ámbito de la calidad del aire: el Barcelona Supercomputing Center (BSC), el IDAEA-CSIC, Lobelia Earth, el Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), el ISGlobal o el Opensystems de la Universidad de Barcelona. Hemos acudido a ellos pidiendo ayuda y nos han cedido datos, información y conocimiento derivados de sus investigaciones gracias a los cuales hemos podido visualizar (y materializar) el aire con el objetivo de abordar también desde el planeamiento urbano esta crisis que cada año mata a Barcelona más de 2.100 ciudadanos y daña la vida de muchos otros.

Los datos y la información proporcionada, van desde monitorizaciones diarias de todo el planeta hechas por la red europea de satélites Sentinel, hasta simulaciones del desplazamiento de contaminantes en Europa y la península realizado con el sistema Caliope del BSC, predicciones horarias de NO2, día a día y calle a calle, de Lobelia Earth, simulaciones también del BSC con el sistema Caliope Urban, de cómo estos contaminantes se disponen en altura, medidas horarias obtenidas durante años con las estaciones gestionadas por la Generalitat de Catalunya, medidas puntuales y precisas en el espacio obtenidas por el IDAEA-CSIC y el Opensystems, y por último, estudios de impacto en la salud y mortalidad del ISGLOBAL y la ASPB.

A través de esta investigación, que une y visualiza de manera conjunta todas estas informaciones, hemos podido dar forma a este aire contaminado. Un aire que ya no se sitúa sobre nuestras cabezas, por encima de los edificios, y que asciende debido a su ligereza, sino que baja y toca suelo. Un aire al que le cuesta elevarse, que pesa, que varía de forma pronunciada su densidad a escasos metros a ras de calle pero que lo hace muy poco a poco en altura. Un aire que vulnera a quien no es el emisor y que, finalmente, la ciudad atrapa sin dejar escapar. Una aire que sigue siendo transparente pero que ahora, al darle forma, lo hemos podido sobreponer a los demás elementos que componen la ciudad y observar cuál es la relación existente entre este, quién lo produce y a quién vulnera.

Mapa de la vulnerabilidad urbana (300.000Km/s). En rojo la densidad del entorno construido, proporcional a la dimensión del punto, en azul la cantidad de espacio disponible, proporcional a la dimensión del punto, en amarillo las zonas que acusan mayores excesos de contaminación. Image © 300.000Km/s
Mapa de la vulnerabilidad urbana (300.000Km/s). En rojo la densidad del entorno construido, proporcional a la dimensión del punto, en azul la cantidad de espacio disponible, proporcional a la dimensión del punto, en amarillo las zonas que acusan mayores excesos de contaminación. Image © 300.000Km/s

Un aire fruto de las distancias torpes del territorio que alejan las diversas necesidades de los ciudadanos, que requieren de constantes desplazamientos para vivir y que llevan a hacer de la movilidad un derecho ilimitado sólo condicionado por las tecnologías del transporte (ajeno a los impactos que genera). Un aire que también es consecuencia de las excesivas densidades urbanas que, además, generan constantemente polvo y micropartículas, resultantes de la acumulación de desgaste, de la concentración de cuerpos y cosas.

Este aire, que hasta ahora era invisible, nos habla del diseño del territorio. Nos sirve para diagnosticar la ineficiencia de su funcionamiento y hace evidentes las relaciones de poder de quien ejerce la movilidad como un derecho que vulnera la salud de los demás o de quien sufre la densidad permitida por los planeamientos urbanos.

Si queremos hacer de las ciudades entornos saludables, donde más allá de velar por la salud individual hacemos de la urbanidad una estrategia para velar por la salud colectiva, estamos hoy ante el reto de reordenar la ciudad: situar en la distancia justa las diversas partes que la componen. Es por ello que hay que revisar el exceso de densidad de nuestras áreas urbanas (tantas veces alineada con los intereses inmobiliarios) a la vez que cuestionar la incoherente mezcla de usos, fruto de la libre disposición de la actividad económica. Unas reflexiones radicales que abordan el problema de raíz, trastornando de forma profunda la distribución de los valores del suelo, resultado de años y años de políticas públicas, los modelos de innovación económica basados ​​en la concentración e, incluso, la segregación social derivada de este posible futuro.

Con este objetivo, el proyecto desarrollado para la participación de Cataluña en la Bienal de Venecia del 2021 presenta una serie de medidas que se han redactado y cartografiado como resultado de la interlocución con los diferentes agentes antes mencionados. Gracias a su colaboración, se ha sintetizado y cuantificado la posibilidad de transformación de nuestros entornos hacia un mejor diseño, que nos lleve a hacer unas ciudades que sean una estrategia exitosa de supervivencia colectiva.

Acciones hacia una ciudad respirable: dissenyar la mixtura urbana (300.000Km/s). Los puntos rojos indican los ámbitos donde el ratio de oficinas por habitante es mayor, mostrándose proporcional a la dimensión del punto, y en cyan ahí donde el ratio entre comercio por habitante es mayor, mostrándose  proporcional a la dimensión del punto. En azul oscuro aquellas regiones en las que ambos ratios son similares. Image © 300.000Km/s
Acciones hacia una ciudad respirable: dissenyar la mixtura urbana (300.000Km/s). Los puntos rojos indican los ámbitos donde el ratio de oficinas por habitante es mayor, mostrándose proporcional a la dimensión del punto, y en cyan ahí donde el ratio entre comercio por habitante es mayor, mostrándose proporcional a la dimensión del punto. En azul oscuro aquellas regiones en las que ambos ratios son similares. Image © 300.000Km/s

Entre aquellas medidas más relevantes, está la desurbanización de los terrenos de extrema baja densidad (los bordes de la ciudad), densificar allí donde la incorporación de usos y habitantes puede ayudar a su buen funcionamiento y desaturar aquellos lugares, como el centro de Barcelona donde hay un exceso de densidad. También se propone revisar la mixtura de la ciudad, aportar tejidos para el trabajo directamente conectados a los tejidos residenciales, repensar el diseño de las vías urbanas atendiendo a la estratificación de los contaminantes debido a la sección de las calles y las corrientes de aire, cuestionar el diseño del verde urbano que necesita ser repensado para que pueda actuar como mitigador y no como exacerbador y, por último, abordar la reducción del tráfico al máximo -definido un horizonte ambicioso mucho más allá que el contemplado por los planes vigentes.

Acciones hacia una ciudad respirable: densificar, desaturar y desurbanizar (300.000Km/s). Los puntos rojos indican los ámbitos donde es necesario densificar,  en cyan ahí donde la densidad se considera razonable, en azul oscuro ahí donde es necesario reducir la densidad, los puntos blanco de borde azul indican aquellos lugares que es necesario desurbanizar dada la inviabilidad de los tejidos urbanos existentes. Image © 300.000Km/s
Acciones hacia una ciudad respirable: densificar, desaturar y desurbanizar (300.000Km/s). Los puntos rojos indican los ámbitos donde es necesario densificar, en cyan ahí donde la densidad se considera razonable, en azul oscuro ahí donde es necesario reducir la densidad, los puntos blanco de borde azul indican aquellos lugares que es necesario desurbanizar dada la inviabilidad de los tejidos urbanos existentes. Image © 300.000Km/s

La crisis actual, que gira fuertemente sobre lo urbano, corre el peligro de ser tratada con soluciones propias de la ciudad que ya no debemos ser. Que la ciudad del futuro la hagan los de siempre, que las viejas calles sean despavimentadas por quien las pavimentó durante años o que las soluciones innovadoras no sean más que viejas recetas. Debemos rediseñar la ciudad con urgencia. Ahora ya no elegimos entre ser más o menos sostenibles, más o menos equitativos. La ciudad que debemos pensar a partir de ahora nos aleja o nos acerca de la propia desaparición: ahora tenemos que hablar de diseño o extinción.

Acciones hacia una ciudad respirable: diseñar con el cañón urbano (300.000Km/s). En cyan aquellas vías que por su orientación pueden acusar el efecto de concentración de contaminantes, en rojo aquellas calles en las que además se da una gran concentración de flujo de vehículos y que por lo tanto acusan la necesidad de un nuevo diseño que asuma la estratificación de los contaminantes en su interior. Image © 300.000Km/s
Acciones hacia una ciudad respirable: diseñar con el cañón urbano (300.000Km/s). En cyan aquellas vías que por su orientación pueden acusar el efecto de concentración de contaminantes, en rojo aquellas calles en las que además se da una gran concentración de flujo de vehículos y que por lo tanto acusan la necesidad de un nuevo diseño que asuma la estratificación de los contaminantes en su interior. Image © 300.000Km/s

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Sobre este autor/a
Cita: 300000 Km/s. "Entre 2 metros y un kilómetro de aire: Reflexiones sobre la distancia y la contaminación urbana" 18 mar 2021. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/958215/entre-2-metros-y-un-kilometro-de-aire-reflexiones-sobre-la-distancia-y-la-contaminacion-urbana> ISSN 0719-8914

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