Nathaniel Rich sobre rehacer lo natural y vivir con incertidumbre

Nathaniel Rich sobre rehacer lo natural y vivir con incertidumbre

Este artículo se publicó originalmente en Common Edge como "Nathaniel Rich on Remaking Nature and Living with Uncertainty"

Dos años atrás, Nathaniel Rich publica Losing Earth (Perdiendo la Tierra), un relato enfocado en la década de los ochenta que estudia las oportunidades perdidas y las ocasiones desaprovechadas para abordar de manera real el problema climático en el pasado. Entre 1979 y 1989, si bien se había logrado un milagroso consenso político en torno a la temática ambiental y la predisposición general para producir un cambio real era positiva, el impulso fue desaprovechado y la problemática volvió a entrar en un impasse que ya lleva más de tres décadas sin avanzar. Aunque no es explícitamente una secuela, el nuevo libro de Rich, Second Nature: Scenes From a World Remade, es una especie de consecuencia directa del fracaso político abordado en el primer libro.

En Second Nature, el autor ha recopilado y reformulado artículos e investigaciones pasadas para crear una nueva narrativa convincente que plantea a los lectores una serie de preguntas profundas: ¿Cuál es la naturaleza de la Naturaleza, ahora que ha sido degradada, reformada y se enfrenta a una amenaza existencial? ¿Cómo podemos vivir con ese conocimiento? ¿Es posible seguir viviendo dentro de esa realidad? Se trata de cuestiones inquietantes, sobre todo para los habitantes de Nueva Orleans, ciudad en la que el autor vive actualmente. Rich es también autor de tres novelas The Mayor’s Tongue, Odds Against Tomorrow y King Zero. Hace poco me puse en contacto con él para hablar de Second Nature, debatir sobre la tarea de escribir -dramáticamente- sobre el cambio climático y conversar sobre la peculiaridad de vivir en Luisiana en este tenso momento medioambiental.

Martin C. Pedersen (MCP): Lleva casi una década haciendo reportajes sobre la temática ambiental ¿Cuándo notó que estos artículos podían funcionar como una única pieza narrativa, que podían funcionar juntos como un libro?

Nathaniel Rich (NR): De hecho, las historias que luego formaron parte de Second Nature no me atrajeron inicialmente por su perfil "ambiental", sino por la sensación de extrañeza que producían en mí. Se trata de historias que, desde el primer vistazo, me parecieron profundamente inquietantes: cómo el vecindario Lower Ninth Ward, después de ser destruido por el Katrina, se convirtió en un laboratorio para ecologistas de todo el mundo; el esfuerzo de miles de millones de dólares invertido en desarrollar y producir carne de pollo en laboratorios; los esfuerzos por inventar especies artificiales para sustituir a los animales que hemos llevado a la extinción.

Sólo después de haberme metido dentro de las historias empecé a ver las conexiones que había entre ellas, no fue algo premeditado. Me di cuenta de que el tema que las conectaba era la relación cambiante entre el ser humano y el mundo natural, la noción de que ya no hay nada "natural" en el "mundo natural". Con esta constatación comenzaron a surgir en mí preguntas más complicadas: ¿Cómo podemos utilizar nuestros poderes tecnológicos, casi divinos, de forma responsable, para recrear lo que hemos perdido, sin generar aún más caos? ¿Hasta dónde debemos llegar? ¿Cuál es el límite de jugar a ser dioses? ¿Qué tipo de directrices éticas deberían guiar nuestras decisiones? Y a partir de estas preguntas, surgieron muchas otras historias fascinantes.

MCP: Dado que el material original fue surgiendo como piezas separadas, ¿En qué medida tuvo que reescribirlas para que la narrativa del libro fluyera?

NR: Lo reescribí todo. En la edición, por ejemplo, eliminé cualquier mención a mi persona de las historias, buscando mantener el enfoque en los protagonistas sobre los cuales escribo. Hay algunos personajes realmente fascinantes, como el abogado Robert Bilott (interpretado recientemente por Mark Ruffalo en la versión cinematográfica de la historia) y un bioartista que diseña un conejo que brilla en la oscuridad. Quería asegurarme de que el libro tuviera un tono consistente y un arco narrativo. Cuando escribes para revistas tienes muchos compromisos y responsabilidades. Con un libro, hay muchas más libertades. Second Nature cuenta la historia de una época de transición tal y como creo que debe ser contada.

MCP: En el caso de los artículos más antiguos, ¿Cuánto tuvo que revisar y reestudiar para no omitir los inevitables cambios que sufrieron los acontecimientos por el paso del tiempo?

NR: Un artículo de revista debe ser oportuno. En cambio, un libro debe ser atemporal. Aunque revisé algunos textos para incorporar nueva información, también eliminé todo lo redundante que estaba vinculado a alguna condición temporal. Second Nature es un retrato de este momento, pero creo que no debe quedar atado a nuestra época. Para mí era importante que el libro no quede anticuado con el paso del tiempo, que el lector pueda leerlo mañana o dentro de 50 años y siga teniendo el mismo efecto.

MCP: Se mudó a Nueva Orleans en 2010, un año antes que yo. Cuando usted vino a vivir aquí, ¿Se dio cuenta de que el cambio climático y el desequilibrio ecológico serían una parte cada vez más importante de su vida?

NR: Cualquier persona pensante que viva en el sur de Luisiana -o cualquier persona que compre un seguro aquí- conoce perfectamente los peligros del cambio climático y la degradación del ambiente. Aunque el imaginario de la región, y de Nueva Orleans en particular, está atormentado por su pasado, los que vivimos aquí, en parte, ya hemos tenido una muestra de lo que será el futuro del planeta. El Plan Maestro para la costa “Coastal Master Plan”, el mayor proyecto de mitigación del cambio climático del mundo –una historia incorporada en Second Nature-, es un buen ejemplo. Estamos manteniendo conversaciones difíciles sobre cómo rediseñar nuestra costa y cómo reacomodar a quienes se verán afectados por ello. El resto del país se encontrará pronto en debates similares, pero en Nueva Orleans llevamos años haciéndolo. Para bien y para mal, estamos a la vanguardia en lo que respecta a los daños ecológicos y sus posibles soluciones.

MCP: Teniendo en cuenta la cantidad de reportajes relacionados a la costa y el clima que ha realizado aquí en Luisiana, ¿Ha cambiado, de alguna manera, su perspectiva tras haber elegido vivir aquí?

NR: Desde Bienville, la gente que ha elegido vivir en el sur de Luisiana ha comprendido que su control sobre el paisaje es temporal y que sus propiedades están perpetuamente en peligro. Gran parte del espíritu del lugar deriva de esta precariedad y dinamismo. Atrae una especie de salvajismo, genera poderosos lazos comunitarios, promueve un mayor entusiasmo por las libertades individuales. A mí, en parte, también me atrae todo eso. El roce con la muerte a veces puede hacerte sentir más vivo.

MCP: En lo que respecta al cambio climático, la subida del nivel del mar y la pérdida de tierras, nosotros somos como los canarios de una mina de carbón. ¿Cómo se preparan Louisania y Nueva Orleans para un futuro inevitable, sea cual sea?

NR: Conversando sobre el tema y revisando nuestras acciones pasadas. No creo que podamos mantener un debate real sobre las difíciles decisiones a las que nos enfrentaremos hasta que no examinemos el daño que ya hemos hecho en el pasado, tanto en el planeta como en nuestro ecosistema local en Luisiana. Intenté hacer eso en Second Nature. A menudo la gente lee sobre alguna nueva propuesta –pollos artificiales producidos en masa, por ejemplo- y la califica de asquerosa o absurda. Pero nuestro descuido ambiental ha sido aún más grotesco y nadie se ha horrorizado. Pienso en las estrellas de mar del Pacífico a las que se les desprenden los brazos, en los ciervos envenenados cuyos órganos ahora son verdes y brillantes, en la sustancia química del teflón que se ha convertido, en parte, en una herencia biológica, transmitida de generación en generación. Una vez que abrimos los ojos frente a esas perversidades, la reconfiguración de la costa de Luisiana parece algo mucho menos amenazante.

MCP: Gran parte de los reportajes sobre el ambiente suelen ser didácticos y contundentes. Sus reportajes, en cambio, hacen algo que en la mayoría de los casos no se hace, o se decide no hacer, que es contar las historias mediante narrativas que involucran personajes y conflictos humanos reales. ¿Puede contarme sobre esa estrategia?

NR: Las historias didácticas no me interesan. ¿Interesan a alguien, aparte de un estrecho grupo de activistas que esperan que ese reportaje reclute a más gente? Empecé a escribir sobre estos temas, en parte, por la frustración que me producía la unidimensionalidad de los escritos sobre el ambiente. Hay mucho periodismo científico explicativo, reportajes políticos y relatos de catástrofes naturales. Sin embargo, no se ha escrito casi nada sobre el modo en que estas vastas crisis globales modifican nuestras propias vidas. ¿Cómo cambia el declive ecológico la forma en que vemos nuestro futuro, nuestra cultura, nuestro sistema de gobierno, a nosotros mismos? La literatura narrativa tiene un genio especial para hacer personal lo público. Lo que hago no es sólo poco didáctico, es de hecho antididáctico. Esto se debe a que las historias más dramáticas no tratan sobre el bien y el mal, sino sobre personas que luchan por sortear crisis morales para las que no tienen respuestas claras. Esas son las historias que me interesan.

MCP: Second Nature es casi una secuela de su último libro, Losing Earth, que narraba la historia de todas las oportunidades pasadas que hemos desaprovechado para abordar de manera real el problema ambiental. Second Nature trata de las consecuencias de ese fracaso. Así que la pregunta final es: ¿Dónde estamos ahora y qué sigue?

NR: Hay un término biológico que me encanta: ecotono. Describe la zona de transición entre ecosistemas, que contiene elementos de cada uno, a menudo en combinaciones inesperadas, y a menudo en un estado de tensión. Creo que nosotros mismos hemos entrado en una especie de ecosistema de transición. Reconocemos cada vez más que hemos reconfigurado los sistemas naturales del planeta, pero aún no nos sentimos cómodos utilizando nuestros poderes para realizar intervenciones más específicas y decididas. Así que seguimos horrorizados por las cosas malas que hemos hecho, al tiempo que nos mostramos tímidos ante las intervenciones radicales que son cada vez más necesarias. Esta tensión crea un estado de desconcierto. No debería sorprendernos que las temporadas de huracanes sean inusualmente activas, ni que el estado de Luisiana esté dispuesto a desalojar a la gente para reorganizar la costa. La trayectoria de nuestra época va de la ingenuidad a la conmoción, del horror a la ira y de allí a la resolución. La mayoría de nosotros aún se encuentra entre el shock y el horror. Pero no lo estaremos -no podemos estarlo- durante mucho más tiempo.

Nathaniel Rich. Imagen Cortesía de Nathaniel Rich
Nathaniel Rich. Imagen Cortesía de Nathaniel Rich
Sobre este autor/a
Cita: Pedersen, Martin . "Nathaniel Rich sobre rehacer lo natural y vivir con incertidumbre" [Nathaniel Rich on Remaking Nature and Living with Uncertainty] 28 may 2021. ArchDaily México. (Trad. Maiztegui, Belén) Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/962436/nathaniel-rich-sobre-rehacer-lo-natural-y-vivir-con-incertidumbre> ISSN 0719-8914

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