
El contexto global de crisis energética y ecológica ha hecho que, desde hace varios años, estos temas se empiecen a hacer eco en varias disciplinas. La arquitectura no ha quedado al margen de ello. Es entonces cuando aparece el interrogante acerca de qué aportan nuestros edificios para contribuir en la mitigación de estos problemas. En este contexto, invadieron la escena global de producción arquitectónica edificios que atienden al problema con una alta dependencia tecnológica. Con el objetivo de atender los problemas del ambiente hay quienes olvidaron que la arquitectura puede asumirlos en una respuesta sintética, a través del entendimiento del lugar y la manipulación de la forma, la materia y la energía.
El presente texto es la síntesis de una reflexión hecha por Matías Taborda, en el marco del cursado de la Maestría en Arquitectura en la FADU de la Universidad Nacional del Litoral. Junto al estudio de otros casos del mismo valor, forma parte de un trabajo de investigación mayor en curso dentro del territorio de la Provincia de Misiones, Argentina.
















