
Para la mayoría de las personas, la vida moderna requiere pasar la mayor parte del día en espacios interiores; de hecho, según un informe de la Agencia de Protección Ambiental, la persona promedio pasa alrededor del 90% de su vida en interiores. Como resultado, esto implica perderse los beneficios para la salud asociados con la exposición a la luz solar, como la absorción de vitamina D, la regulación de los ritmos circadianos, niveles más altos de energía e incluso un mejor estado de ánimo. Así, una opción es aumentar la cantidad de tiempo que pasamos al aire libre. Pero dado que la mayoría de las funciones diarias se llevan a cabo dentro de los edificios, es crucial incorporar y priorizar la iluminación natural en los interiores.
La penetración excesiva de la luz solar directa también puede causar efectos nocivos, como molestias visuales y ganancias de calor no deseadas, por lo que es fundamental controlar adecuadamente su entrada. Con este fin, algunas soluciones convencionales incluyen la instalación de dispositivos de sombra o la adición de tratamientos de ventanas como películas o vidrios que reflejan el calor. Sin embargo, existen muchas otras estrategias creativas para controlar eficientemente la luz natural y, al mismo tiempo, realzar la arquitectura de los espacios modernos, agregando un fuerte valor estético y emocional.





















