
Mientras que la vida útil de un edificio promedio es de unos 50 a 100 años, un techo suele durar entre 15 y 30.
¿Por qué esta notoria diferencia?
Al mantenerse en contacto directo con rayos de sol, humedad, lluvia, temperaturas fluctuantes y viento, las cubiertas y azoteas son el área más crítica y expuesta de un edificio. Por lo tanto, sin un mantenimiento y cuidado adecuado, surge el riesgo de generar daños que reducen drásticamente su vida útil.


_10.40.40_a._m..jpg?1646746971)
.jpg?1647020011)
_3.02.12_p._m..jpg?1647021780)

_2.35.22_p._m..jpg?1647020387)


.jpg?1647020312)

_2.34.40_p._m..jpg?1647020390)


_2.31.18_p._m..jpg?1647019998)