Como un material altamente transparente que resiste todas las condiciones climáticas excepto las más extremas, se le puede dar fácilmente cualquier tamaño o forma y, una vez constituido, durará miles de años. El vidrio sigue siendo uno de los materiales más innovadores y cruciales utilizados en la arquitectura. Aunque las prácticas de construcción contemporáneas nos permiten formar enormes y relucientes rascacielos de vidrio que se elevan cientos de metros en el aire, el propósito original de este antiguo material (permitir la entrada de luz en interiores seguros y herméticos) continua siendo el más importante más de mil años después.
Por muy valioso que sea el vidrio para casi todos los tipos de arquitectura en forma de ventanas, cuando se trata del techo de un edificio, su uso no es tan simple. Hemos comprendido el poder y el peligro de combinar luz y vidrio desde que vimos una lupa utilizada para concentrar el calor de la luz solar en temperaturas increíblemente altas en los dibujos animados infantiles. Bajo una cubierta de vidrio, la ganancia solar puede generar ambientes internos incómodos sin las precauciones de protección adecuadas.
Un símbolo histórico de la era industrial: el techo en diente de sierra es un legado perdurable de la historia arquitectónica. Aunque es una invención funcional que nace hace casi 200 años, esta icónica forma está experimentando un renacimiento en muchos proyectos contemporáneos.
Compuesto por muchos techos largos y delgados con pendientes irregulares colocados uno al lado del otro, un tejado en diente de sierra posiciona sus bordes más empinados, llenos de paneles de vidrio, lejos del ecuador. Esto permite que los edificios grandes controlen su ganancia solar al omitir la luz solar directa, al mismo tiempo que permite que la luz natural indirecta y uniforme llegue a toda el área interior.
La tradición de la arquitectura moderna prueba que la cubierta de los edificios es capaz de ser utilizable, y tan noble como los espacios interiores. Después de todo, la terraza jardín es uno de los cinco puntos de la nueva arquitectura según Le Corbusier y a pesar de ser uno de los puntos "obligatorios" de la arquitectura moderna, la cubierta útil precede (y mucho) al arquitecto portavoz del Modernismo. Transitando por diversas épocas, se le han dado diferentes usos a las azoteas planas: desde miradores para antiguos estudios astronómicos hasta áreas de cultivo más contemporáneas, pasando por la disposición burocrática de instalaciones eléctricas y sanitarias. La azotea de un edificio ofrece espacio libre y exposición directa al cielo, por lo tanto, en situaciones urbanas densas, cobra mucho sentido aprovechar este espacio como área de recreación.
“La comprensión precede a la acción”. Ese es el lema de Urban Observatory, una instalación interactiva y una aplicación web creada por el fundador de TED, Richard Saul Wurman, que ha recopilado una amplia gama de datos urbanos de más de 150 ciudades, lo que permite a los usuarios comparar varias características de estas ciudades – desde la densidad de población hasta límites de velocidad del tráfico, uno al lado del otro. Urban Observatory se creó por primera vez en 2013, un año histórico para las noticias de big data urbano; más tarde ese mismo año, Waag apareció en los titulares con su mapa interactivo que visualiza la edad de cada edificio en los Países Bajos. La aparición de tales plataformas ha permitido a las personas ver el mundo que les rodea desde nuevas perspectivas.
Con la aparición de Google Earth y otras herramientas GIS, además de plataformas como envelope.city o simulaciones ambientales basadas en modelos de ciudades gemelas digitales, los grandes datos urbanos se han convertido silenciosamente en la base de una amplia gama de herramientas utilizadas por los profesionales que dan forma a nuestras ciudades, con la cantidad de datos recopilados y la influencia que tiene en la toma de decisiones expandiéndose enormemente. Sin embargo, estos avances suelen darse a puerta cerrada y en espacios antidemocráticos. ¿Cuánto tiempo debemos esperar por un software que tenga toda la facilidad de uso, la accesibilidad y el atractivo de estas plataformas más antiguas, pero que proporcione a la gente común las herramientas para dar forma a su ciudad? En otras palabras, si "la comprensión precede a la acción", ¿por qué, después de casi una década, no vemos aplicaciones basadas en big data que animen al público a hacer algo?
Con ciudades cada vez más verticales, los edificios han encontrado formas de aprovechar las ventajas que los techos pueden traer en medio de la vida urbana. A través de salones de baile, restaurantes, piscinas y otros programas, la arquitectura contemporánea ha ganado acceso a la luz solar, la ventilación natural y también a un horizonte a partir de la ocupación de los techos, convirtiéndolos en un atractivo comercial para desarrollos residenciales y comerciales. Pero el interés por apreciar la ciudad desde este punto de vista no es fruto únicamente de la verticalización, ni es una alternativa meramente técnica.
Mientras que la vida útil de un edificio promedio es de unos 50 a 100 años, un techo suele durar entre 15 y 30.
¿Por qué esta notoria diferencia?
Al mantenerse en contacto directo con rayos de sol, humedad, lluvia, temperaturas fluctuantes y viento, las cubiertas y azoteas son el área más crítica y expuesta de un edificio. Por lo tanto, sin un mantenimiento y cuidado adecuado, surge el riesgo de generar daños que reducen drásticamente su vida útil.
Destacando un recurso espacial sin explotar, MVRDV produjo recientemente un catálogo de 130 ideas innovadoras para darle uso a los techos planos vacíos de Rotterdam, mostrando una nueva fase con gran potencial en el desarrollo de la ciudad. Encargado por la ciudad de Rotterdam y desarrollado junto con Rotterdam Rooftop Days, el Rooftop Catalogue ilustra como la reprogramación de los tejados puede ayudar con problemas como la escasez de tierras y el cambio climático, al mismo tiempo que permite abordar la practicidad de reutilizar estos espacios en términos de opciones constructivas y sitios adecuados.
Todo niño ha dibujado alguna vez una casa. Tal vez un día soleado con algunas nubes, un árbol frondoso, una familia con un perro, pequeñas rejas de madera, o incluso un automóvil. Y es casi seguro que, en estos dibujos, los niños dibujen un cuadrado simple con un techo a dos o cuatro aguas. Este arquetipo de la casa tradicional aparece en prácticamente todas las culturas, e incluso hoy en día muchos arquitectos lo utilizan en proyectos contemporáneos.
Además de la función principal de drenar el agua de la lluvia y la nieve, protegiendo al edificio frente al clima, los techos pueden ser un dispositivo estético importante para la composición de un proyecto. En la arquitectura moderna, las losas impermeabilizadas –o techos planos– surgieron con fuerza, pero las cubiertas inclinadas siguen siendo atractivas para los clientes y arquitectos. En este artículo abordaremos los distintos tipos de cubiertas y, específicamente, el proceso de fabricación y las características de la pizarra natural.
Cuando hablamos de áticos y tejados, es común asociarlos con espacios habitacionales infrautilizados -en viviendas y edificios- como espacios de almacenaje o destinados exclusivamente a albergar sistemas de infraestructura. Sin embargo, cuando pensamos en la reconversión actual de los áticos tradicionales de los edificios parisinos del siglo XIX, nos damos cuenta de que estos espacios se pueden reinventar y albergar de forma creativa espacios residenciales sorprendentes.
Ancestralmente, los elementos naturales solían ser las únicas materias primas con las que los pobladores originarios materializaban sus refugios temporales o viviendas permanentes. En la actualidad, la conciencia ambiental y el interés por los métodos de construcción ecológicos han dado lugar a prácticas más sostenibles que apuestan por adaptar estos procedimientos a los requerimientos contemporáneos. De esta manera, incorporando materiales biodegradables y de bajo impacto ambiental en sus proyectos y fusionándolos con recursos modernos para potenciar sus ventajas físicas, algunos arquitectos y arquitectas han logrado recuperar las técnicas ancestrales de sus regiones, emprendiendo un camino hacia la bioconstrucción.
El bambú es un material constructivo que se ha utilizado desde la antigüedad en distintas edificaciones que han demostrado su superioridad frente a materiales completamente innovadores como el plástico y el acero debido a un sinnúmero de bondades, sin olvidar el factor estético incomparable que lo ha colocado como una de las mayores tendencias arquitectónicas del momento.
El bambú es un material constructivo que se ha utilizado desde la antigüedad en distintas edificaciones que han demostrado su superioridad frente a materiales completamente innovadores como el plástico y el acero debido a un sinnúmero de bondades, sin olvidar el factor estético incomparable que lo ha colocado como una de las mayores tendencias arquitectónicas del momento.
Históricamente inspiradas por las tiendas de campaña –uno de los primeros refugios concebidos por el hombre–, las estructuras tensadas ofrecen una serie de beneficios si se comparan con otros modelos estructurales.
Tensoestructura es el término usualmente empleado para denominar a las estructuras que mezclan membranas y cables de acero para construir grandes cubiertas, cuyas principales características son la resistencia a la tracción, la prefabricación, y la maleabilidad formal. Este tipo de estructura requiere de muy poco material, gracias al uso de lonas delgadas que, al estirarse, crean superficies capaces de superar las fuerzas impuestas sobre ellas.
La cubierta es uno de los elementos estructurales básicos de casi cualquier construcción. Es el elemento que permite convertir un espacio delimitado en un espacio protegido. Fuertemente relacionado con las condiciones climáticas del contexto, sus variaciones en diseño estético y estructural han permitido que los arquitectos se fascinen en su exploración para convertir las cubiertas no solo en el elemento de cierre y protección climática, pero en el elemento que otorga un carácter absoluto a la obra, sobre todo cuando la cubierta se transforma en muro.
Ese último caso es el que queremos destacar a continuación: 13 viviendas en que la techumbre pasa a convertirse en la fachada completa, delimitando no sólo la especialidad interior en su sentido vertical pero también en el horizontal.
Desde los diferentes tipos de tejas cerámicas y chapas metálicas para cubiertas inclinadas hasta las plataformas de madera y baldosas flotantes de cemento para cubiertas planas, los materiales de terminación para cubiertas no sólo colaboran en el desagüe y resguardan las capas inferiores frente a la radiación solar y el desgaste, sino que tienen una importante función estética.
En la actualidad, a la hora de configurar la protección final de una cubierta, se puede encontrar en la industria una gran variedad de materiales y dimensiones, cada uno con características y prestaciones específicas, que deberán responder al tipo constructivo de la cubierta, al destino del proyecto y a su futuro mantenimiento.
Revisa un catálogo de opciones para incorporarlos creativamente en tus diseños, a continuación.
La arquitecta peruana Luciana Tenorio ha desarrollado recientemente una cubierta de tela especializada, con la capacidad de retener el 99,7% de los rayos ultravioleta que caen directamente sobre uno de los edificios de The Mars Society, en el desierto de Utah. La estructura de aluminio se conforma en base a la geometría básica del icosaedro, permitiendo su fácil manejo, colocación y retiro.
https://www.archdaily.mx/mx/628134/arquitecta-peruana-desarrolla-cubierta-para-rayos-uv-en-estacion-de-la-nasa-en-utahEquipo Plataforma Arquitectura
En el proceso de especificación, los arquitectos podemos querer intervenir dos ejes importantes del buen diseño arquitectónico, la estética y la buena práctica de la sustentabilidad; nos preguntamos ¿es posible obtener ambas aplicaciones dentro del diseño de fachadas?
Buscando la respuesta a nuestro cuestionamiento, exploramos nuestro cátalogo de productos, nuestra herramienta de inspiración materializada, y hemos encontrado una gran variedad de soluciones que integran la estética y la sustentabilidad. Sistemas de fachadas pasivos que ayudan en el control lúminico, otorgando un mayor confort, ahorro energético y una estética única a los proyectos arquitectónicos y de interiores.
Involucrar sistemas sustentables para el control solar en la arquitectura no es sinónimo de grandes y feos mecanismos, cónoce algunos ejemplos inspiracionales, a continuación.
El estudio holandés KNOL Ontwerp presenta Skinned, un proyecto arquitectónico que exhibe la “piel” de los edificios abandonados de Amsterdam. El proyecto consiste en una colección de cubiertas de látex de edificios en ruinas que cuelgan formando recreaciones fantasmales de espacios.