
La tradición de la arquitectura moderna prueba que la cubierta de los edificios es capaz de ser utilizable, y tan noble como los espacios interiores. Después de todo, la terraza jardín es uno de los cinco puntos de la nueva arquitectura según Le Corbusier y a pesar de ser uno de los puntos "obligatorios" de la arquitectura moderna, la cubierta útil precede (y mucho) al arquitecto portavoz del Modernismo. Transitando por diversas épocas, se le han dado diferentes usos a las azoteas planas: desde miradores para antiguos estudios astronómicos hasta áreas de cultivo más contemporáneas, pasando por la disposición burocrática de instalaciones eléctricas y sanitarias. La azotea de un edificio ofrece espacio libre y exposición directa al cielo, por lo tanto, en situaciones urbanas densas, cobra mucho sentido aprovechar este espacio como área de recreación.
En el caso de las viviendas unifamiliares, donde el área o la densidad circundante pueden no ser factores limitantes, las azoteas planas prescinden de uso. Esto no significa que no se puedan aprovechar: de hecho, existen proyectos que aprovechan el espacio libre para ampliar las posibilidades de estar y descanso. En general, prevalece el ideal bucólico y contemplativo en lugar de los modos de Corbusier, con algunas sillas y plantas. Sin embargo, el espacio extenso y libre también sugiere aglomeraciones y fiestas en ocasiones propicias, valorizando la posibilidad de interacción social y la vista del entorno, tanto natural como construido, después de todo, una de las ventajas de utilizar la azotea es estar a un nivel elevado en relación a la entrada de la casa.











