
En medio de uno de los más áridos desiertos del mundo, se emplazan los acueductos de Nasca. Estos conforman un sistema hidráulico, desde casi dos mil años, de avanzados conocimientos geológicos e hidrológicos, que permiten obtener agua tanto para consumo humano como para la agricultura, generando fértiles oasis en el desierto. Los Acueductos de Nasca, representan un sistema hidráulico único en América, tanto por su característico diseño, técnica constructiva, localización y función. Estos son un testimonio excepcional de la alta capacidad del hombre de la antigüedad de superar condiciones adversas, cuyas soluciones podrían aplicarse a la problemática climática de nuestro tiempo.
Los Acueductos de Nasca se ubican en la provincia de Nasca, en la cuenca del río Grande en el departamento de Ica, Perú. Donde el río es caracterizado por conformarse únicamente de las precipitaciones que ocurren en las montañas de los Andes centrales, por lo que solo suele durar de diciembre a marzo (3 meses) de cada año. Debido a la escasez de agua que esto origina en la región, los pobladores de la antigua cultura Nasca, lograron utilizar el agua de la napa freática del subsuelo, mediante la innovación tecnológica que dio origen a los acueductos subterráneos. (Negro, 2018)
