Actualmente, la producción de proyectos al interior de las universidades en México es inmensa y creemos que es un buen momento para sacar a la luz algunos de sus mejores trabajos. Muchas de las tesis de grado, también llamadas Proyectos Fin de Carrera, plantean temas realmente interesantes y valiosos para nuestro país pero, lamentablemente, la gran mayoría quedan guardados en los estantes de una biblioteca o en una carpeta en la computadora, perdiendo la oportunidad de generar un cambio real en nuestras ciudades y en la manera en cómo la habitamos.
Nos situamos en el Madrid de los años 80. Concretamente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid [E.T.S.A.M.], una universidad a la sombra de la de Barcelona, ciudad optimista con respecto a las transformaciones urbanas. Una ciudad que confió en los arquitectos empujándolos a participar en la reconstrucción de su identidad. Mientras tanto, la ciudad de Madrid parecía activarse desde otras perspectivas. Esta empujaba a otros sectores artísticos, dejando a los jóvenes arquitectos sin muchas posibilidades para exteriorizar su compartido entusiasmo. Iñaki Ábalos y Juan Herreros pertenecían a esa generación madrileña. Ellos, como muchos otros, tuvieron que esperar y preparar estrategias intelectuales para definir esos nuevos límites profesionales y territoriales que reconstruirían el Madrid venidero.
La obra de Ábalos & Herreros no sólo es un ejercicio virtuoso de superficies y técnicas constructivas, sino que a ello se suma el establecimiento de mezclas, de conexiones y relaciones espaciales. Establecer vínculos que hagan dialogar todas la piezas: lo existente con lo nuevo, las personas y los objetos, el edificio y el paisaje, etc. Su arquitectura recoge el legado de la Modernidad para traducir sus gestos en algo, tal vez nuevo e innovador para un espectador menos atento, aun cargados intrínsecamente de toda la experiencia tecnológica acumulada durante el siglo XX. Todo ello lo hacen de una forma ilustrativamente modesta, proponiéndose resolver los problemas de siempre de una forma distinta. La suya no es una arquitectura revolucionaria ni radical; entendida esta última palabra desde el punto de vista de querer acabar con una totalidad. No existen orígenes, sino hallazgos en su camino. Se reconsideran tópicos establecidos, se utilizan tecnologías, materiales, gestos y formas que, por razones diversas, siguen almacenados en los archivos de las ideas de muchos que todavía no han sabido cómo implementar de manera ingeniosa y creativa.
Por tercera ocasión, el Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI realiza el concurso Arquine No. 21 | Pabellón MEXTRÓPOLI2019. El lunes 14 de enero de las 10:00am a las 7:00pm se entregaron la totalidad de las propuestas inscritas, y tras una deliberación por el jurado conformado por Víctor Alcérreca, Sol Camacho, Mario Corea, Hernán Díaz Alonso, Jimena Hogrebe y Fermín Espinosa (como jurado técnico) en Arquine, en la Avenida Ámsterdam 163 de la Ciudad de México, para evaluar las 297 propuestas entregadas de las 371 registradas, se decidió lo siguiente:
https://www.archdaily.mx/mx/909664/estos-son-los-resultados-del-concurso-arquine-n1-pabellon-mextr-poli-2019ArchDaily Team
Liderado por Abraham Senerman, Diego Rossel y José Gelabert-Navia, el equipo explicó en su presentación que "el proyecto mantiene su inspiración en la letra Shin, sin embargo, evoluciona su forma para dar cabida a los tres patios de cada uno de los ciclos de enseñanza. Cada uno de estos tiene una conexión visual directa con el estadio, permitiendo así amplitud e integración con la comunidad".
El diseñador monde ha creado una serie de soportes inspirados en los callejones estrechos de Tokio. Según lo descrito por My Modern Met, los sujetalibros transmiten la "sensación de vagar por los callejones de la ciudad" a través de una mezcla de madera cortada con láser e iluminación.
Los resultados del proyecto de dos años se presentaron en el evento de diseño y artesanía Design Festa, y llamaron la atención de los puntos de venta en Japón, el Reino Unido, los Estados Unidos y Canadá.
https://www.archdaily.mx/mx/908082/estos-sujeta-libros-hechos-a-mano-estan-inspirados-en-los-callejones-de-tokioNiall Patrick Walsh
En plena era del GPS, Andrea Jasci Cimini ha diseñado una adaptación de una tipología histórica: el faro. El éxito en el diseño no solo se debe a su apariencia visual agradable, sino también a la redefinición de una tipología del envejecimiento. El faro —como tipología de construcción— se ha convertido lentamente en una reliquia a medida que las nuevas tecnologías lo vuelven obsoleto.
Lo que alguna vez fue una herramienta esencial para la navegación, hoy en día Cimini preserva los elementos conceptuales del faro, mientras que separa la función asociada al edificio. Si bien su función se ha vuelto obsoleta, el edificio ha adoptado un significado cultural.
El zinc es un elemento natural extraído del mineral. Es la sigla ZN de la temida Tabla Periódica, esa que tanto nos atormentaba en las clases de química. A través de un proceso metalúrgico que incluye la quema de sus impurezas, la reducción del óxido, y su refinamiento, el material asume una apariencia mucho más amigable, conformando los paneles y placas que utilizamos actualmente en la construcción civil. La principal característica de este material es su maleabilidad, la cual permite que sea trabajado fácilmente, permitiendo revestir complejas formas en fachadas y cubiertas.
La vertiente históricamente expresionista en arquitectura nace tras la debacle humana y social heredada de la Primera Guerra Mundial. Una guerra enlodada, hedionda, de ínfimo valor humano; la cual promulgó sus estragos por toda Europa, parte de Asia y EE.UU. Pero sin duda, el territorio más funestamente desolado fue el alemán; donde no sólo dejó una crisis económica y a nivel de infraestructuras, sino que perturbó el pensamiento de toda una sociedad. Una gran depresión emocional. Es por ello que la luz del expresionismo era tan necesaria. El color, la vuelta a la naturaleza, la brusquedad de la recta junto con la gentileza de la curva, las aristas vivas, texturas, juegos formales, … Un nuevo lenguaje. Una nueva dialéctica con la que expresar tu mirada del mundo.
Hans Scharoun [1983-1972] bebió de ese lenguaje. Él, junto con muchos de sus coetáneos —Mies, Taut, Mendelsohn o el propio Häring— se forma en el estado expresionista que se vive en la Alemania de posguerra, bajo la dirección de Poelzig y su Escuela de Breslau. Dicho expresionismo aparece por primera vez en una serie de acuarelas que cede a la “Gläserne Kette” (“Cadena de Cristal”), la famosa correspondencia entre arquitectos y artistas de la Alemania de la época. Ideada originalmente por Bruno Taut, dicha correspondencia servía como medio de comunicación entre los componentes de este grupo. En las cartas, liberados de los límites de la factibilidad, los miembros describen sus visiones de una sociedad ideal y de una arquitectura benéfica.