La arquitectura de América Latina es rica y diversa, y esto también se refleja en los tipos de piedra utilizados a lo largo de los siglos en sus diferentes regiones. Estos materiales no solo reflejan la geología variada de América Latina, sino que también muestran cómo las culturas locales adaptaron sus métodos de construcción a las condiciones naturales, creando una arquitectura única y significativa. En la arquitectura contemporánea, el uso de la piedra está alineado con las premisas de la sostenibilidad al ser un material duradero, con baja huella de carbono y localmente disponible. Su atractivo también puede ser enaltecido desde el punto de vista estético, creando espacios atemporales y que fortalecen la relación con la naturaleza y el paisaje circundante.
El concepto de permacultura hace referencia a un sistema de diseño capaz de crear medioambientes humanos sostenibles en base a una ética y una serie de principios de diseño ecológico, ambiental y de resiliencia. En contacto con plantas, animales, construcciones e infraestructuras como agua, energía y/o comunicaciones, la permacultura analiza las relaciones posibles entre estos elementos por cómo se posicionan en el paisaje. Sus 12 principios de diseño pueden aplicarse en múltiples proyectos de arquitectura de diversa escala y programa colaborando, por ejemplo, en la difusión de nuevas maneras de reducir los consumos de energía en las viviendas, ahorrar agua a través de la recolección de agua de lluvia o el reciclaje de aguas grises para los sistemas sanitarios, huertas y demás, y participar en la producción de alimentos, entre otras cuestiones.
¿Cómo la industrialización y la responsabilidad ambiental pueden ir de la mano? ¿Qué estrategias de emplazamiento, tecnológicas o constructivas se pueden desarrollar sin perjudicar el paisaje circundante? La aplicación del módulo en la arquitectura se ha puesto en práctica desde hace ya años con una historia que involucra la búsqueda de la estandarización y coordinación modular entre materiales, productos y demás. Con el correr del tiempo, se ha ido complementando de diversos factores ambientales, sustentables, ecológicos y económicos con el fin de alcanzar la adaptabilidad y funcionalidad deseada por sus habitantes.
Tejer no es solo una habilidad técnica, sino también una forma de diseñar experiencias materiales. Participar en el proceso de tejido nos permite estructurar, comunicar, reflexionar y conectar con nuestros diseños. Al experimentar con diferentes estructuras de tela, obtenemos información sobre cómo los materiales se comportan bajo tensión y compresión. Este alcance nos ayuda a empujar los límites de los textiles y sus limitaciones, dando como resultado diseños que estiran y prueban las propiedades de los materiales.
En la arquitectura, el mecanismo constructivo del tejido centra el refugio en el proceso de construcción. En este sentido, el refugio se convierte en una manifestación directa de la producción de materiales. Además, el tejido ofrece numerosos beneficios ambientales y sociales al crear refugios que interactúan activamente con los materiales, herramientas, tecnologías y potenciales creativos, apoyando así la creación de lugares.
El uso de plantas para filtrar las impurezas de lagos y ríos ya es una práctica común dentro del contexto de la sostenibilidad. Se trata de una alternativa que desconsidera agentes químicos artificiales en favor del mantenimiento de un ecosistema equilibrado. Ahora, estudiantes de la Escuela de Diseño de Rhode Island (RISD), una facultad de artes plásticas y diseño en Estados Unidos, fueron más allá de esta premisa, creando parterres flotantes hechos de micelio para limpiar los cursos de agua de contaminantes y al mismo tiempo restaurar el hábitat de áreas húmedas.
Mientras algunos buscan alternativas en otros planetas, y otros buscan refugios en mundos virtuales, paradójicamente, el futuro parece ser la tierra. Esta tal vez sea una de las grandes lecciones del año 2023. Comprender esto implica tomar conciencia, también, de que nuestro planeta está siendo agotado, y una gran parte de esta responsabilidad pertenece a las cadenas productivas que involucran a la arquitectura y la construcción civil.
Si todavía hay algo que se puede hacer para mitigar la crisis climática y ambiental en la que nos encontramos, necesariamente deberá pasar por una revisión de todos los paradigmas que definen la industria. Es necesario cambiar el enfoque y buscar otras narrativas sobre las cuales sustentar los modos de hacer arquitectura a escala planetaria. Estas ideas han resonado en muchas voces este año, al mismo tiempo que se hubo una gran atención a la escala, los valores y las culturas locales. Las entrevistas seleccionadas aquí cuentan historias sobre la comunidad, el medio ambiente, las ciudades, y las nuevas narrativas para la arquitectura del 2023.
En un viaje reciente a Estados Unidos, miré por la ventana del avión al despegar desde Tampa, Florida, y me llamó la atención el perfecto paisaje verde de los suburbios estadounidenses. Secuencias organizadas de árboles que parecían iguales, cubriendo el territorio plano como una alfombra verde. Para algunos, el verde puede parecer un sueño de sostenibilidad integrada al medio ambiente.
Nada podría estar más lejos de la verdad. Los suburbios estadounidenses, basados en el concepto obsoleto de la "ciudad jardín", fueron diseñados para fomentar el automóvil, la vivienda unifamiliar de baja densidad y la zonificación de actividades. Este modelo hace que el transporte activo (a pie o en bicicleta) junto al transporte masivo, que requiere densidad y caminabilidad, sean inviables.
En los últimos años, la búsqueda de enfoques más sostenibles y ecológicamente responsables se ha convertido en una tendencia creciente en varias áreas, incluidos los proyectos de arquitectura de interiores. Entre muchos elementos, el bambú ha ganado protagonismo por su versatilidad, especialmente en comparación con otros materiales, al ofrecer innumerables posibilidades creativas de uso y tratamiento para la creación de espacios elegantes y más conscientes con el medioambiente.
La modernidad y la globalización han reducido las distancias entre lugares, han cambiado las formas de relacionarse, han acelerado el intercambio de información entre países y, de alguna manera, han hecho que el mundo sea conocido por todos. Pero la verdad es que "todos" son muchas personas, y la combinación de modernidad y globalización ha traído consigo una evidente disparidad social y tecnológica, y los países privilegiados han protagonizado ciertos estilos de ocio, cultura y consumo. La hegemonía de ciertas culturas ha inculcado la idea de que hay una manera "correcta" de vivir y construir ciudades, y el desarrollo desenfrenado ha tenido un costo para los ecosistemas del planeta Tierra.
Desde hace algunos años que las cuestiones ambientales se presentan como el gran tema para la arquitectura. La inminente escasez de recursos naturales y la concientización sobre los daños ambientales de la industria de la construcción han obligado al campo profesional a posicionarse y desarrollar soluciones que mitiguen el impacto de su área de actuación en el planeta. El desarrollo de nuevas tecnologías que permitan materiales más sostenibles es fundamental, pero este incentivo puede (y debe) partir desde el punto inicial de la práctica arquitectónica: el proyecto.
Ante la crisis ambiental y la necesidad de mitigar los efectos del cambio climático, se vuelve cada vez más importante e imperativo adoptar fuentes de energía limpias y renovables en los proyectos de arquitectura. Siendo un país con abundante incidencia solar a lo largo del año, Brasil tiene un enorme potencial para aprovechar esta fuente de energía que, año tras año, se ha convertido en una opción cada vez más atractiva y viable en el escenario brasileño (En Brasil, la energía solar superó en potencia a la hidroeléctrica de Itaipú). Una de las tipologías favorecidas es la residencial, que ha ganado protagonismo debido a los numerosos beneficios que la energía solar puede ofrecer tanto a los residentes como al medio ambiente.
Bajo los títulos de Optimismo e Inestabilidad, el puntaje del índice global de este año ha vuelto a los días previos a la pandemia de Covid-19, destacando que el mundo se ha recuperado por completo de ella. Clasificando las condiciones de vida en 173 ciudades en base a la estabilidad, la atención médica, la cultura y el medio ambiente, la educación y la infraestructura, la encuesta sugiere que hoy en día, "la vida en las ciudades se encuentra un poco mejor que en cualquier momento de los últimos 15 años", aunque las puntuaciones de Estabilidad bajaron en promedio en 2023, debido a los enfrentamientos mundiales, las interrupciones políticas, las protestas sociales, la inflación y las guerras.
Designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 17 de junio se definió como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, buscando sensibilizar a las personas sobre estos fenómenos, así como también promover acciones para enfrentarlos. En líneas generales, la desertificación se refiere al proceso de degradación de la tierra en regiones más áridas, causado principalmente por actividades humanas y variaciones climáticas. Este fenómeno conduce a la pérdida de cobertura vegetal, erosión del suelo y reducción de la productividad agrícola, entre otras consecuencias negativas. La sequía, por otro lado, se trata de un período prolongado de lluvias anormalmente bajas, que desencadena la escasez de agua trayendo consigo impactos severos en los ecosistemas, la agricultura y la subsistencia humana.
Uno de los grandes déficit para la investigación urbana es la ausencia de repositorios que recopilen publicaciones sobre las ciudades y su entorno. Bajo esta premisa, la organización peruana Sistema Urbano (Ocupa Tu Calle, Lima Cómo Vamos, etc.), a través de su iniciativa Nodal (Nodos Urbanos de América Latina) ha lanzado su primera Biblioteca Urbana Colaborativa (BUC), un espacio virtual que busca acercar el conocimiento sobre el urbanismo y las ciudades a través de la compilación de publicaciones abiertas y disponibles en línea. Hay que destacar que esta es una biblioteca construida por quienes la consultan y colaboran, incorporando las publicaciones que consideran valiosas de compartir.
https://www.archdaily.mx/mx/995928/buc-una-nueva-biblioteca-urbana-colaborativa-para-disenar-mejores-ciudadesDiego Vivas
Es un gran privilegio amplificar la voz de los arquitectos y otros profesionales del entorno construido. También es un desafío enorme, ya que requiere mucha investigación y tiempo por parte de nuestro equipo de contenido. Sin embargo, el esfuerzo es gratificante. Nos pone en contacto con algunos de los talentos más destacados en nuestro campo que han estado discutiendo temas como ciudades, metaverso, comunidad, medio ambiente, democracia, sostenibilidad, tecnología de construcción e interiores, por mencionar solo algunos.
Parque del manantial de agua de lluvia / Turenscape. Imagen cortesía de Turenscape
Según la arquitecta e investigadora Patrícia Akinaga, el urbanismo ecológico surgió a finales del siglo XX como una estrategia para crear un cambio de paradigma en lo que respecta al diseño de las ciudades. Con ello, los proyectos urbanos deben diseñarse a partir de las potencialidades y limitaciones de los recursos naturales existentes. A diferencia de otros movimientos anteriores, en el urbanismo ecológico la arquitectura no es el elemento estructurador de la ciudad, sino el propio paisaje. En otras palabras, las áreas verdes no solo deben existir para embellecer los espacios, sino como verdaderos artefactos de ingeniería con potencial para humedecer, retener y tratar el agua de lluvia, por ejemplo. Con el urbanismo ecológico, el diseño urbano se define por los elementos naturales intrínsecos a su tejido.
Londres. Imagen via Shutterstock/ por Songquan Deng
Se acaba de publicar el ranking de Global Finance de las mejores ciudades del mundo para vivir durante 2022. Centrada en 8 parámetros diferentes que calculan y comparan la calidad de vida de las personas que viven en áreas urbanas como la economía, la cultura, la población, el medio ambiente, etc., la edición de este año también tuvo en cuenta las muertes de Covid-19 para cada país, para reflejan la nueva realidad en la que vivimos. Con datos del índice Global City Power, Johns Hopkins University, Statista y Macrotrends, la lista busca tener una visión completa, juntando métricas tradicionales con nuevos factores.
La primera posición la ocupa Londres, Reino Unido, una ciudad que, aunque no obtuvo una clasificación alta en sus métricas de covid-19, aún encabeza la lista, principalmente debido a sus puntajes en cultura, accesibilidad y crecimiento de la población. Tokio fue seleccionada para la segunda posición, mostrando debilidad en un parámetro, la población, ya que sus números han disminuido durante los últimos 10 años. Le siguió Shanghái, en la tercera posición, debido a las cifras relativamente bajas de muertes por covid-19 y al fuerte crecimiento de la población. Singapur y Melbourne ocuparon las posiciones 4.ª y 5.ª.
Hoy en día todo está “pintado” de verde. Se trata de envases ecológicos, tecnologías ecológicas, materiales ecológicos, automóviles ecológicos y, por supuesto, arquitectura ecológica. Una “ola verde”, impulsada por la crisis ambiental y energética a la que nos enfrentamos, con énfasis en el cambio climático y todas las consecuencias vinculadas al calentamiento global. Esta calamitosa situación la confirma la segunda parte del informeCambio Climático 2022: Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y presentado en las últimas semanas. Revela que, si bien se observan esfuerzos de adaptación en todos los sectores, los avances implementados hasta el momento son muy bajos, ya que las acciones realizadas no son suficientes.