
La generación de imágenes y modelos BIM mediante Inteligencia Artificial (IA), es hoy una realidad en el ámbito académico de la arquitectura y el diseño.
Muchas de estas imágenes y modelos son ya indistinguibles de aquellas realizadas por un ser humano. Pero estos sistemas no razonan ni entienden en los términos en que los humanos lo hacemos; cada uno de ellos reúne, clasifica y recuenta imágenes y datos (en función del entrenamiento recibido) para poder, así, llegar a conclusiones (en forma de inferencias probabilísticas) a partir de los conjuntos de datos numéricos oportunamente etiquetados. Tampoco se desempeñan de manera análoga a los procesos cognitivos presentes en el mundo animal en general, y en el cerebro y la mente humana en particular, cuando se trata de gestionar exitosamente contenidos semánticos.
Así descriptos, y a pesar de las limitaciones señaladas respecto a su similitud con el cerebro humano, estos sistemas creados para la generación de imágenes digitales y modelos BIM potenciadas con IA deberían ser tenidos en una muy alta consideración, tanto por arquitectos y diseñadores de interiores y mobiliario, como por los estudiantes y docentes de estas carreras universitarias. Sin embargo, la aparición de los mismos ha generado desconfianza por parte de todos los actores antes señalados. Y la desconfianza tiene que ver con el (ingenuo) temor (de estudiantes, docentes y profesionales) a ser reemplazados por la IA.
