
Según el gabinete de análisis Gartner, las ventas de impresoras 3D se vieron disparadas al 75% hacia el 2014 pero, sin embargo, esta tecnología aún continúa experimentando un gran crecimiento. Si bien existen múltiples debates en el ámbito de la arquitectura sobre si la impresión 3D puede considerarse artesanía o si es factible la mixtura de materiales locales con impresión 3D, su implementación desde la academia aspira a crear nuevas experiencias, investigaciones y conocimientos que colaboren en el desarrollo y la aplicación de esta tecnología. Ahora bien, ¿cómo la integración de la impresión 3D desde la academia podría provocar cambios en la industria de la construcción a futuro? ¿cómo la enseñanza en arquitectura y diseño podría fomentar la colaboración con otras disciplinas y crear nuevas aplicaciones en otros campos?
Durante el proceso de impresión 3D, la producción de los objetos se realiza a través de la superposición de capas sucesivas. De un solo paso, capa por capa y a un ritmo medio de 2 cm de altura por hora, esta fabricación aditiva se lleva a cabo mediante la adición de materia donde los objetos cobran forma a medida que las capas comienzan a solidificarse. Con diversos mecanismos internos, formas tejidas y entrelazadas o huecos y curvas, la intervención de diferentes programas informáticos resulta fundamental durante el proceso al preparar el archivo del objeto a fabricar y controlar a la impresora 3D, de tamaños y aspectos variables, durante la impresión.

















