
Sobre una pendiente, hacia los márgenes de un río, entre árboles o en medio de una extensa ladera, cada territorio resulta un testimonio vivo de sus propias tradiciones locales. A través de su arquitectura, la experimentación, puesta en valor y uso de ciertos materiales, técnicas constructivas, oficios y herramientas locales del sitio buscan promover la perdurabilidad de historias y transferir los descubrimientos y aprendizajes que dieron origen a varias de las prácticas empleadas en la construcción hasta la actualidad. En Chile, el lenguaje de las tejuelas invoca una reflexión desde la historia y el conocimiento de relaciones, tiempos y redes de vida.
Comúnmente utilizadas en la construcción de viviendas, iglesias y edificaciones en el sur de Chile, principalmente en la Región de Los Lagos y en particular en el archipiélago de Chiloé, las tejuelas son tablas de madera planas y delgadas rectangulares. En diferentes dimensiones, formas, terminaciones y espesores, han sido aplicadas desde hace muchos años hasta la contemporaneidad sobre el revestimiento de fachadas, techos y también en interiores. Su colocación se realiza a través del montaje de una pieza sobre otra para evitar el paso de la lluvia y el frío.































