
Las arquitecturas efímeras, caracterizadas por su naturaleza temporal y flexible, han surgido como herramientas poderosas para revitalizar espacios urbanos y fomentar la creatividad arquitectónica. Estas instalaciones transitorias transforman áreas públicas, involucrando a las comunidades y provocando reflexiones sobre los futuros potenciales de las ciudades. Al transformar temporalmente los entornos, las arquitecturas efímeras alientan tanto a profesionales de la arquitectura como al público en general a reimaginar las posibilidades de la vida urbana. Este dinámico juego entre lo temporal y lo permanente desafía las prácticas arquitectónicas tradicionales y abre nuevas oportunidades para un desarrollo urbano sostenible e inclusivo.
Estas estructuras temporales no son meros espectáculos momentáneos; son experimentos dinámicos que empujan los límites de la arquitectura convencional. Su naturaleza abierta facilita la innovación sin el compromiso a largo plazo de estructuras permanentes. Fomentando que los arquitectos/as exploren nuevos materiales, formas e interacciones con el entorno. A través de estas instalaciones, los profesionales de la arquitectura pueden probar conceptos innovadores y desafiar paradigmas de diseño tradicionales sin las limitaciones de la permanencia. Esta libertad permite una mayor creatividad y audacia en el diseño, fomentando una cultura de experimentación que puede llevar a avances en la práctica arquitectónica.





































